Los cachalotes se enfrentan en Canarias a dos amenazas que se han ido agravando por el aumento del tráfico marítimo. De un lado, los choques con las embarcaciones; de otro, la contaminación acústica.
Es importante recordar que el archipiélago soporta una de las densidades de tráfico marítimo más altas de todo el Planeta. De hecho, Canarias ha experimentado un desarrollo social y económico muy rápido en las últimas tres décadas. Por esta razón, ha crecido la demanda de transportes de pasajeros entre las ilas y también de mercancías. Asimismo, han aparecido en estos años embarcaciones de alta velocidad, tipo Fast Ferries, que están sustituyendo a los ferries tradicionales.
Sin embargo, paralelamente a la llegada de estas embarcaciones rápidas se ha producido también un aumento del número de cetáceos que mueren en las costas de las islas, con claras señales de haber sido arrollados por ellas. Lo cierto es que aunque el cachalote es la especie más afectada, se han encontrado estas evidencias en otras especies, como el cachalote pigmeo o el enano, el zifio de Cuvier o el de Gervais, y el calderón tropical.
Otro grave problema generado por el intenso tráfico marítimo es la alarmante contaminación acústica. Para los cetáceos el sonido es una herramienta crucial. Lo necesitan para comunicarse, orientarse, localizar su alimento. Las aguas canarias están saturadas de ruido, lo que provoca en las especies que las habitan cambios en su comportamiento y, en los casos más graves, fuertes lesiones.
El Programa de Especies Amenazadas de la Obra Social de Caja Madrid, WWF y la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC) se han propuesto trabajar unidos, mediante el proyecto “Conservación del Cachalote en las aguas de Canarias”, para que en los próximos años el intenso tráfico marítimo entre las islas deje de ser la principal amenaza a la que se enfrenta la especie.
