El cachalote (Physeter macrocephalus), el más grande de todos los cetáceos odontocetos (cetáceos con dientes), se encuentra ampliamente distribuido en las aguas profundas de todo el mundo, ya que es un animal extremadamente móvil.

Esta especie presenta, además, una segregación sexual considerable, tanto en su distribución como en su organización social. En el Atlántico norte, las hembras, crías y jóvenes de ambos sexos, prefieren aguas con una temperatura superficial igual o superior a los 15º C, mientras que los machos adultos pueden llegar hasta el límite de los hielos en la región ártica a finales de la primavera y durante todo el verano.

Estos mamíferos marinos forman agregaciones estables y duraderas con una estructura matrilineal, integradas por hembras adultas y su progenie. Lo machos cuando llegan a la pubertad abandonan estos grupos y, una vez alcanzada la madurez, se asocian con otros machos adultos en latitudes septentrionales.

La presencia de poblaciones estables de cachalote en las Islas Canarias había pasado inadvertida hasta finales de los ochenta en que, gracias a un estudio exhaustivo de Vidal Martín, presidente de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC), que examinó los cetáceos varados durante siete años, reveló una presencia importante de ejemplares en las islas.

Estos estudios, y otros posteriores, han demostrado la presencia en las islas de grupos estables de hembras adultas acompañadas de neonatos, hembras y machos jóvenes, y machos subadultos. Pero todavía desconocemos el tamaño de su población total, su distribución exacta, aspectos de su vida, o su estado de conservación.

WWF y la Obra Social de Caja Madrid colaboran en la actualidad con la SECAC para aumentar el conocimiento científico que se tiene de los cachalotes de las Islas Canarias, a través del Proyecto “Conservación del Cachalote en aguas de Canarias”.