Por fin me he decidido a escribir. Desde hace tiempo quería compartir con otras personas lo que se siente al saber que una persona, voluntaria, se preocupa por tí y que no va a fallar a su cita semanal para hacer un poco de compañía.
La verdad es que cada vez me resultaba más difícil bajar las escaleras de casa. Vivo en un tercero sin ascensor. Algo tan sencillo como bajar a dar un paseo, para mi se convertía en una gran aventura. Y nadie se da cuenta que poco a poco te vas aislando.
Los beneficios del acompañamiento a mayores son muchos y muy importantes, pero el mas importante es que gracias a que una persona dedica tres horas a la semana a otra, le abre un mundo de posibilidades que sin ayuda sería imposible descubrir.
