De ejemplar se puede tachar la gestión que Juan Carlos Álvarez, alcalde de Coca (Segovia), realiza en esta localidad perteneciente a la Red de Municipios por el águila imperial ibérica. Y así nos lo demostró en la Jornada que, en colaboración con COSE, tuvo lugar ayer sobre la gestión forestal en espacios de Red Natura 2000. Bajo la dirección de este equipo de alcaldía se han reactivado económicamente los bosques de Pinus pinaster que ocupan una importante superficie del municipio. El secreto está en la resina: nos explica, y entendemos, como han logrado que dos operarios manejen “matas” (así se llama el conjunto de pinos a cargo de un resinero) de 21.000 pinos en una temporada. Para ello se han esforzado en conseguir la herramienta adecuada para hacer las “picas” en los troncos y maximizar el tiempo entre “picas”, en busca de la ansiada fórmula de mínima inversión y máximo beneficio. Los beneficios que obtiene de sus bosques, otrora abandonados y fumigados brutalmente con DDT, ascienden a unos 120.000 euros que invierte en poner en marcha calderas de biomasa para calentar su colegio y otros edificios municipales. Esto a su vez revierte en Coca en una reducción de costes de otros cuantos miles de euros. Y todo ello sin olvidar la conservación de la biodiversidad, reforestando con especies ripícolas los bordes del pinar y restaurando la vida en su bosque. Esperemos que pronto una pareja de águila imperial ibérica se instaure en este futuro “bosque modelo” para apoyar con su presencia esta gran iniciativa. Una vez más se demuestra que el desarrollo rural es una cuestión de voluntad y que es absolutamente compatible con la conservación de los espacios y de las especies. Juan Carlos lo tiene claro: ”"Cauca”, como se llamaba Coca en tiempos romanos, posiblemente ya fue rica hace tiempo gracias a sus bosques, ¿por qué no ahora?”.