Os acordáis de Nuria (nuestra cooperante española que trabaja con las jóvenes del hogar de acogida), pues ella ha compartido con nosotros cómo es un día ordinario en el hogar. En Guatemala, el país de la eterna primavera amanece muy temprano, algo que agradece Nuria, pues sus tareas en el hogar comienzan a las 5:30 de la mañana.

Ella nos explica que las jóvenes siempre necesitan ayuda para adquirir hábitos y rutinas (asearse, hacer su cama, desayunar, etc.), algo tan común para nosotros, pero con ellas hay que trabajar diariamente hasta que adquieren hábitos de autocuidado.

A la mayoría de estas jóvenes, por su edad, es difícil integrarlas en un curso escolar normal, por lo cual suelen asistir diariamente a talleres de formación ocupacional en el mismo Colegio de la Asociación y los sábados reciben clases compensatorias y alfabetización, para su nivelación escolar. Las chicas pasan la mañana en el Colegio y almuerzan ahí mismo, luego tienen un tiempo de descanso y/o recreación. La vuelta a casa suele ser las cuatro de la tarde.

Por la tarde, cada una tiene delegada una función en el cuidado de la casa y tiempo para sus deberes personales. También, cada tarde tienen un tiempo de reunión o plenaria en el hogar, este momento es importantísimo para ellas, pues además de recibir instrucción ética, moral y de principios cristianos, las chicas tienen oportunidad de expresar sus inquietudes, temores, problemas y recibir consejo y ayuda de Nuria, así como retroalimentación de sus compañeras.

Llega la hora de la cena y luego un tiempo personal que cada chica lo aprovecha para la convivencia, lectura, tocar guitarra, etc., según sus gustos y/o aficiones; Nuria procura que siempre haya un ambiente cálido en el hogar y las chicas se sientan en familia. El día ha llegado a su fin, es hora de dormir y descansar.