Nuestro objetivo prioritario es la capacitación laboral de nuestros usuarios y para ello es preciso llevar a cabo un análisis exhaustivo de aquellos aspectos que facilitan o dificultan la inserción laboral de personas con discapacidad.
Nuestra valoración se realiza, teniendo en cuenta: en primer lugar, la recogida de información lo más exhaustiva posible y una entrevista para conocer la experiencia laboral previa y las expectativas actuales del usuario; a continuación, valoración de aquellos aspectos que aumentan la motivación de cara a la realización de tareas y las condiciones que mejoran la participación del usuario en las actividades del taller.
Hay que tener en cuentas variables que pueden influir en la aparición de situaciones de crisis, partiendo de las características de personalidad individuales, analizando el comportamiento que el usuario manifiesta cuando se encuentra en compañía de otros.
Fomentamos la sensación de independencia, valorando el grado de autonomía que cada usuario demuestra en el acceso al puesto de trabajo y durante el desempeño de la actividad, observando que la persona sea capaz cumplir horarios, seleccionar y colocarse el equipo de protección individual, identificar las herramientas que va a necesitar…
Valoramos la capacidad de producción de calidad que cada usuario ha conseguido, con idea de conocer a ciencia cierta si la persona será capaz de integrarse en una cadena de trabajo o no. En función de cada caso valoraremos además el potencial de aprendizaje de la persona tanto a la hora de abordar nuevos trabajos como para seguir mejorando en aquellos que han sido objeto de este plan de formación.
Por último, señalaremos que no sólo es relevante la valoración del preparador laboral, sino que también es de gran importancia la que realiza el propio usuario acerca del plan de formación y el cumplimiento de las expectativas que en él se habían generado.
Permanece atento a la resolución del puzzle:


