La enfermedad de parkinson, por lo general, conlleva cambios, adaptaciones y posibles dificultades en el seno familiar. No sólo padece la enfermedad el propio enfermo, sino que el cuidador principal es un agente decisivo en este proceso, conllevando un coste físico, social, emocional y económico en la vida familiar. Provoca un gran impacto en la vida de los afectados, que, en la mayoría de las ocasiones, no es bien recibido. Un cambio en la dinámica familiar y en las nuevas obligaciones que debe asumir cada miembro puede provocar, sobre todo al comienzo, una desestabilización que haga que los miembros se sientan sobrecargados, dubitativos y desorientados, naciendo así el famoso Síndrome de Sobrecarga del Cuidador.

Las terapias y talleres que se desarrollan desde AEPA para los cuidadores de estos enfermos tienen como objetivo principal intentar reducir el síndrome de sobrecarga del cuidador, con el fin de reducir el efecto de los trastornos físicos/motores y cognitivos asociados a la sobrecarga percibida.

Por ello, esta entidad dedica una parte de su tratamiento al cuidado y la atención de los cuidadores, a nivel físico, psicológico y social. Se realizan terapias específicas para la ayuda mutua de los cuidadores, ofreciéndose también los servicios físicos óptimos en el pleno desarrollo vital de los cuidadores de estos enfermos. A su vez, se ofrece un servicio de información social especializado, en el cual los cuidadores son informados, asesorados y orientados en todo lo referente a la enfermedad de parkinson y a los recursos económicos y materiales específicos.

Estas terapias adquieren un gran beneficio para los cuidadores que, además de recibir la ayuda y la atención necesaria por parte de los profesionales, se basa en la experiencia de cada cuidador, que se desahoga de las circunstancias familiares existentes, ayudándose unos a otros.