7:15 horas. Suena el despertador, lo apago, me levanto. Voy al baño, me visto, desayuno, taper-ware al bolso. Dibujo la ruta del día en la cabeza, y a corretear Madrid. ¿Qué me deparará hoy el día? ¿Irá el tren bien? ¿Se parará? ¿Llegaré a las 9 o me tocará correr? Portal del paciente y me pregunto: ¿cómo estará hoy? ¿Tendremos novedades? Me reciben con una amplia sonrisa, todavía desperezándose, y a trabajar un ratito mientras nos contamos qué tal ha ido el fin de semana. Y, en mitad de sesión, la típica pregunta: “¿pero qué te he hecho yo para merecerme esta paliza que me estás dando? Me voy a acordar de ti el resto de la semana, me dejas que no puedo ni menearme el resto del día…”. Y, claro, ¿qué le vas a decir?: “Sabes que es por tu bien y que luego te vas a sentir mejor”. Ya convencidos, contestan: “claro que sí, hija, tienes toda la razón, tienes unas manos…”

Conclusión: ¿rutina? ¡¡No!! Porque, detrás de cada puerta, nos espera una nueva experiencia que vivir cada día.

 

Miriam Grande, fisioterapeuta. Asociación Parkinson Madrid.