Suena el despertador, ¿qué día de la semana es hoy? En pocos segundos, mi mente se sitúa y repasa mentalmente la ruta del día.
La monotonía no existe en el trabajo de un fisioterapeuta a domicilio, nunca sabes qué encontrarás cuando llames a la puerta de cada uno de los pacientes. Entras en su espacio, en su vida, te relacionas con su entorno y, según pasan los meses de tratamiento, te conviertes en alguien importante, quizás imprescindible para ellos.
El trato es más estrecho y la realización profesional y personal enorme.
La gente te pregunta si no estás cansada y aburrida de pasar el día en la calle aguantando frío, calor, lluvia… y aunque algunos días acabes agotada, la recompensa es mayor.
Jennifer Jiménez, fisioterapeuta de la Asociación Parkinson Madrid

