El trabajo a domicilio consiste en un acercamiento personalizado al entorno habitual de un paciente, lo que ofrece las ventajas de poder conocer mejor sus necesidades diarias e ir adaptándonos a ellas conforme cambian, y al mismo tiempo, establecer un gran clima de confianza paciente-fisioterapeuta. Asimismo, favorece la participación de los familiares y otras personas de apoyo (cuidadores, amigos, etc.) a quienes también podemos ayudar resolviendo dudas, enseñando estrategias para realizar adecuadamente los cambios posturales y transferencias… Pese a la gran variabilidad de pacientes, creo que la mayoría se sienten bastante motivados con este tipo de intervención y para mí es realmente gratificante poder ir observando sus progresos y cómo, gracias a ellos, consiguen desenvolverse aunque sea un poquito mejor en sus vidas, dándoles a éstas una mayor calidad.

 

Tamara Aragón, fisioterapeuta. Asociación Parkinson Madrid.