
Generalmente, las cuidadoras de los enfermos de párkinson necesitan una atención individual para que pueda mantener una buena calidad de vida, que influirá en el mejor cuidado. La función de la cuidadora, al comienzo de la enfermedad, se base en ayudar parcialmente al paciente pero, al tratarse el párkinson de una enfermedad degenerativa, la ayuda se convierte con el paso del tiempo en una dependencia total.
Es por ello, que las cuidadoras necesitan de apoyo psicológico y físico de profesionales y familiares. Y es que su conducta varía con el transcurso de la enfermedad, sintiéndose frustrada en muchas ocasiones por no poder llegar a todo. Como consecuencia, también sufren problemas físicos.
Las administraciones y entidades deberían ser conscientes que, para cuidar de forma adecuada a un enfermo crónico, es necesario también ocuparse de la persona que le atiende y ofrecerle el mayor abanico de herramientas posibles en forma de información; formación; recursos sociales, sanitarios y económicos; y ayuda psicológica.
