Me llamo Cruz Peñaranda Moreno y, desde mi punto de vista como cuidadora de mi madre, que es la enferma, la Asociación Parkinson Madrid es muy, muy importante y necesaria, yo diría que vital. Siempre he recibido apoyo y cariño por parte de todo el personal de la asociación. Muchas gracias por todo. Gracias a la asociación, se resuelven muchísimas dudas que minuto a minuto, día tras día, tenemos. La labor que realizan todas las personas que trabajan en la asociación es muy buena y excelente.

La verdad es que el párkinson es una enfermedad que no deja tiempo apenas al cuidador (sobre todo conforme va avanzando negativamente la enfermedad). Si tuviera que definir el párkinson a través de una comparación diría que es como una vela que ya está medio apagada y que poco a poco se va apagando.

Me siento muy impotente porque no la puedo curar y, por mucho que yo intente ayudarla, la enfermedad continúa cada vez a peor. Es muy agobiante para la cuidadora porque cada vez necesita más y más tiempo y necesitan más y más cuidados o terapias especiales. Es muy triste. Demasiado triste.

Los pacientes con párkinson están como en un “callejón sin salida” porque en el fondo ellos quieren andar como cualquier otra persona sana, quieren poder levantarse de un sofá o de una silla sin caerse, pero no pueden. Es una lucha tremenda interna con uno mismo, entre lo que el paciente de párkinson quiere y lo que realmente tiene y puede hacer, porque hay demasiada diferencia entre lo que quieren hacer y lo que pueden hacer.