Hace mucho tiempo que quería incluir mi testimonio en “La esquina que nadie quiere ver”, ahora me he decidido a hacerlo…

 

Soy una chica que llego desde un lugar del mundo, en el que los derechos humanos no se respetan por tradición. Las mujeres somos un mero objeto al servicio de los hombres, nos quitan la dignidad desde pequeñas y somos explotadas como meros animales.

 

Me escape de mi país buscando un mundo mejor, un lugar en el que pudiese proyectar una nueva vida y luchar por los derechos de las mujeres. Después de rodar por diferentes países europeos acabé en España. Aquí durante mucho tiempo tuve que dedicarme a la prostitución, pero al cabo de un tiempo conocí al que hoy es mi marido.

 

Un domingo mientras esperaba el turno para comprar la entrada para ver una película en un cine de Madrid, entablé conversación con un muchacho que estaba detrás de mi en la cola, la casualidad hizo que también nos tocaran butacas contiguas y desde ese momento estuvimos saliendo constantemente durante un año.

 

Al principio no le comenté a que me dedicaba, pero cuando la amistad se fue transformando en algo más, me decidí a contarle mi trayectoria y en que trabajaba realmente. Al escuchar mi historia, él se quedó sin palabras, pero su cara me lo decía todo… mi pasado no importaba, ahora había que luchar por el futuro.

 

Al poco tiempo, consiguió que entrara a trabajar en un negocio de un conocido suyo y desde ese momento pude proyectar una vida nueva, así transcurrió el tiempo y finalmente nos casamos y formamos una familia…

 

Ahora me dedico a mi actividad profesional, a mi familia y colaboro en la lucha por los derechos de las Mujeres.

 

Perdonad que no os facilite datos de mi procedencia y personales, pero prefiero seguir en el anonimato.

 

María