Me gustaría contar mi historia…

Yo nací en un pueblecito de Ecuador, era la mayor de cinco hermanos. Muy jovencita me trasladé a vivir a la capital para poder salir de la situación de miseria en la vivíamos por aquel entonces. En lugar de lograr una salida a nuestra miseria, seguimos pasando penurias durante bastantes años.

Con la situación que teníamos y con la esperanza de encontrar un futuro mejor. No me lo pensé dos veces, y llegue a España en el verano de 2008. Cuando llegué todas mis esperanzas se fueron abajo, no encontraba trabajo, no tenía papeles, tenía una deuda que pagar y necesitaba trabajar en cualquier cosa. Un día en el metro estaba llorando y una mujer me dijo como podía conseguir dinero, ella me ayudo. Verdaderamente nunca pensé que acabaría trabajando en la prostitución. La primera vez fue muy difícil, pero no tenía más remedio, con el paso del tiempo me he ido acostumbrando a esta situación.

Con esto voy pudiendo pagar mi deuda y envío plata a casa. Aunque me queda poca platita para vivir, voy resistiendo. Espero que pronto pueda terminar con la deuda, obtener la residencia y poder dedicarme a otra actividad, que me facilite poder tener lo suficiente para vivir dignamente.

Muchas veces escucho, “lo más fácil es dedicarse a la prostitución” y pienso si quién lo dice supiese todas las cosas que hay que aguantar: insultos, largas jornadas en la calle, el frío, el calor, los clientes, etc.; y se hubiese visto en la situación que me he encontrado yo, en un país extraño, sola y sin dinero para vivir ¿qué haría?.