Se cierra ya este espacio promovido por la Obra Social Caja Madrid, y queremos aprovechar este último post para mostrar nuestro agradecimiento.

Empecemos…

A la Obra Social Caja Madrid por brindarnos la oportunidad de dar a conocer nuestro proyecto.

A todas las personas que nos habéis leído. A las que habéis escrito palabras de apoyo y de crítica. A las que nos habéis votado. Por ser parte.

A las que nos habéis ayudado a gestionar un poquito mejor nuestras palabras e imágenes (Secuoyas).

Muy especialmente queremos darle las gracias al colectivo Tierra Sur, por su empatía con las mujeres en situación de prostitución y por su donación para la edición de un libro de relatos sobre ellas. Ya en marcha.

Queremos dejar claro que por supuesto, en Médicos del Mundo vamos a seguir trabajando por mejorar la situación social y sanitaria de las mujeres, por su dignidad, por la defensa de sus derechos. Y lo vamos a hacer con su participación, porque sino, difícilmente avanzaremos, si cuando es sólo una de las partes la que decide como cambiar las cosas.

En breve, publicaremos una guía para la prevención de la violencia de género, cuyo trabajo se inició coincidiendo con la apertura de este blog. Y pronto desarrollaremos el nuevo curso de Agentes de Salud, en el que incorporaremos nuevos contenidos que ellas han demandado, esenciales para saber gestionar su salud y aprender muchas veces a ser más libres.
 
Por último, damos especialmente las gracias a las protagonistas de esta historia, a las mujeres que están en “la esquina que nadie quiere ver”. Queremos decirles bien alto ¡que nos unen sueños comunes!. Y que vamos a seguir peleando por ellos. Porque nos mueve el empeño en cambiar sus condiciones de vida y trabajo. Porque se lo merecen.

Gracias…

 

Y Dios me hizo mujer

Y dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

                                        Gioconda Belli