Sólo podremos saber si lo que hacemos tiene un impacto real y no se limita a la mera asistencia, si antes no se establecen unos objetivos y resultados.

Nunca seremos capaces de conocer si todas y cada una de las actividades que realizamos con las personas en situación de prostitución tienen sentido sino evaluamos cada semana nuestras intervenciones y nuestro trabajo.

Reconozcamos que a veces nos equivocamos y no alcanzamos los objetivos que nos habíamos marcado y que otras es difícil por las metas que queremos alcanzar. De cualquier forma, es una ejercicio de transparencia democrática evaluarnos y que seamos evaluadas/os por nuestras/os usuarias/os. Como lo es poder analizar cada uno de los datos que nos aportan nuestras intervenciones para cambiar o mejorar en un futuro.


Por eso, con la mayor confidencialidad posible. ¡Lo apuntamos todo!