21 h 00. LA SALIDA.
Vamos al polígono industrial en la Unidad Móvil, que, además de los asientos delanteros, tiene un espacio central con una mesita y dos banquitos. Alrededor, armarios con los cuadernos de campo, los preservativos, los lubricantes, los test de embarazo, los folletos sanitarios, los folletos de recursos sociales, una nevera. En la parte trasera, una salita que se cierra por una puerta plegable, donde, para mayor privacidad, se hacen las consultas y entrevistas. Además, hay un WC autohigiénico.
21 h 30 aprox. EL ENCUENTRO.
Cuando estacionamos en el polígono, comienzan a subir por las escaleras las mujeres, que nos están esperando. Si nos retrasamos, nos echan la ‘bronca’ y nos piden ‘explicaciones’.
Hoy, la primera que sube es Déborah, a quien le preguntamos dónde estaba pues hace tiempo que no la veíamos.
- He estado trabajando en una casa, pero me han echado. Luego me seleccionaron en un supermercado pero, al no tener papeles, no me han contratado. Tampoco en una casa para cuidar ancianos. Entonces, he tenido que volver al polígono-
En sus ojos aparece una tristeza infinita. Su expresión desolada conmueve y pensamos en la capacidad de adaptación que tienen estas mujeres a todo tipo de circunstancias. No protestan. Asumen.
A continuación sube Ángela, atropellada, nerviosa. Le preguntamos qué le ocurre.
- Que ayer se me ha roto el preservativo. Y se echa a llorar. Es la primera vez que me pasa y no se cómo ha sido-
Muy preocupada y con ansiedad, quiere hacerse la prueba del VIH. La tranquilizamos y le preguntamos qué ha hecho a continuación. Todo lo que ha hecho -las prácticas que recomendamos- son correctas. Le decimos que no se preocupe de momento, que la prueba del VIH tiene que hacérsela dentro de un mes porque ahora no es segura. Como vuelve y vuelve sobre el tema muy preocupada, le decimos que puesto que las medidas que ha tomado están bien hechas, que lo más seguro es que no pase nada y que haga un esfuerzo por apartarlo de su cabeza. Que no es bueno que se preocupe y no duerma. Pero, mientras se lo decimos, todas nos vemos en su situación y sabemos que estaríamos exactamente igual.
Y siguen subiendo mujeres, hasta las 2 de la madrugada que volvemos.
02,30 h. EL REGRESO.
Guardamos la Unidad Móvil en la Casa de Campo. Frente a la zona de buenos restaurantes. El cambio de ambiente que sufrimos al bajar es enorme. Aquí, en las cálidas noches de verano, hay aparcados potentes coches de gente cenando estupendamente. Estamos en un mundo diferente.

