¡Água!, ¡un abanico!…¡uf qué calor!.
A veces me pregunto como pueden resistir nuestras educadoras de calle, las educadoras pares, el voluntariado y las propias mujeres en situación de prostitución estas jornadas veraniegas tan sofocantes en plena calle.
Son jornadas muy largas, con temperaturas entre los 30 y 40º, buscando la sombra en todo momento, durante el día y las corrientes de aire, durante la noche.
Llegamos a un punto de atención en pleno día, a la hora de máximo calor. En el traslado hasta el polígono industrial hemos conseguido que la “furgona” adquiera un poco de fresco conectando el aire acondicionado al máximo. Al llegar, las mujeres nos están esperando, abrimos la puerta y notamos una “bofetada” de calor, sin embargo las mujeres suben y comentan, -¡qué fresquito!-, claro nuestra respuesta es inmediata, -chicas, tomad mucho agua y guardaros bien a la sombra, que en esta época del año y con tanto calor os podéis deshidratar, marearos,…-.
¡¡UF!! AGUA, POR FAVOR, UN ABANICO…
Antonio Bermejo García. Coordinador Sede Autonómica de Madrid

¿En algún momento os habéis planteado que lo que hacéis en vez de elimninar la prostitución la perpetúa?. Parecéis sus cómplices.
¿No sera que siguen existiendo porque hay hombres tan machistas como tu? que además se aprovechan y abusan de estas mujeres.
Es importante dejar claro que Médicos del Mundo no contribuye a perpetuar la prostitución. La prostitución es fruto y consecuencia del sistema patriarcal, por lo que su continuidad sólo se produce porque existen personas que la consumen, en la mayoría de los casos hombres. En este sentido, la labor de Médicos del Mundo es garantizar que todas las personas puedan disfrutar del derecho humano a la salud, independientemente de su clase social, étnia o género. Negar la realidad es la escusa perfecta para negar el disfrute de los derechos humanos. Negar es igualmente invisibilizar y, a través de este blog, lo que se pretende es visibilizar lo que el propio sistema patriarcal intenta esconder: la realidad de millones de mujeres en situación de prostitución.
Quizá, así, algún día, puedan ellas mismas decidir su futuro.
La labor de Médicos del Mundo no consiste en adoctrinar, sino en trabajar, desde el respeto, con la población en situación de riesgo o exclusión social, hacia la igualdad real en del disfrute de los derechos humanos e igualmente, denunciar las situaciones en que éstos no están siendo garantizados.