¡Água!, ¡un abanico!…¡uf qué calor!.

A veces me pregunto como pueden resistir nuestras educadoras de calle, las educadoras pares, el voluntariado y las propias mujeres en situación de prostitución estas jornadas veraniegas tan sofocantes en plena calle.

Son jornadas muy largas, con temperaturas entre los 30 y 40º, buscando la sombra en todo momento, durante el día y las corrientes de aire, durante la noche.

Llegamos a un punto de atención en pleno día, a la hora de máximo calor. En el traslado hasta el polígono industrial hemos conseguido que la “furgona” adquiera un poco de fresco conectando el aire acondicionado al máximo. Al llegar, las mujeres nos están esperando, abrimos la puerta y notamos una “bofetada” de calor, sin embargo las mujeres suben y comentan, -¡qué fresquito!-, claro nuestra respuesta es inmediata, -chicas, tomad mucho agua y guardaros bien a la sombra, que en esta época del año y con tanto calor os podéis deshidratar, marearos,…-.

¡¡UF!! AGUA, POR FAVOR, UN ABANICO…

Antonio Bermejo García. Coordinador Sede Autonómica de Madrid