Lunes, martes, miércoles y jueves.
Nos subimos en la furgoneta y conducimos por todos esos recorridos. Escondidos muchos de ellos, pero existentes, aunque invisibles.
El protocolo de seguridad lo exige, por eso es imprescindible asegurarnos de que todo vaya a salir bien y preveer los incidentes que puedan suceder.
El chaleco identificativo, el carnet de Médicos del Mundo, nuestro DNI, comida y bebida para los momentos de debilidad y abrocharnos el cinturón de seguridad.
Esta semana hemos acordado que insistiremos en trabajar prevención de VIH/Sida, por eso nos aseguramos de que todas nuestra intervenciones se dirijan a ello. Mientras, forramos la furgoneta de folletos y posters para forzar la necesidad de visibilizar lo importante que es la prevención.
Una y media de la madrugada (en un lejano polígono industrial)
-¡Alto!, identificación por favor! (…). Ningún problema (…) Intuimos que esta semana todo va a estar más tranquilo, el jefe se ha marchado de vacaciones-
Dos y media de la madrugada (Casa de Campo).
-¡Hasta mañana!, ¡estoy agotada!-
Tres de la madrugada
Abro el frigorífico para beber agua fría. Antes de dormir, necesito ver un rato la tele. Demasiadas profundas y largas conversaciones que me permitan acostarme sin antes desconectar.
Técnica de Médicos del Mundo (anónimo)
Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid



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