Los jueves por las tardes tenemos espacio de encuentro.

Es verdad que desde que ha comenzado el calor este tan intenso, a las mujeres que acuden a él les cuesta cada vez más acercarse a debatir, a aprender y a observar el mundo desde nuevas perspectivas. Llevamos un año de intenso de trabajo y es normal que las fuerzas comiencen a flaquear.

Este año, en el espacio de encuentro estamos compartiendo muchos temas, difíciles algunos de ellos y que revuelven incluso las entrañas más difíciles de revolver, pero siempre procuramos hacerlo sin olvidar la importancia del sentido del humor para saltar los obstáculos más complicados.

Del espacio de encuentro se están aprendiendo muchas cosas, como que la violencia contra las mujeres es una violación de derechos humanos, que no hay que consentirla, que se esconde por todas las esquinas y que es un instrumento de dominación contra la libertad de las mujeres y de las niñas.

Ayer aprendimos que la violencia contra las mujeres es tan sutil que a veces no podemos ni verla, por eso, para hacerle frente, simbólicamente optamos por ponernos una gafas bien grandes, para denunciarla y nombrarla.

Este jueves alguien nos contó que existen los “micromachismos”…y como cada día aprendimos algo nuevo en este camino hacia la libertad.

Micromachismos: obstáculos y restistencias para la igualdad con las mujeres en lo cotidiano. Pequeños y cotidianos controles, imposiciones y abusos de poder de los varones en las relaciones de pareja, al que diversos autores y autoras han llamado “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo”, “violencia blanda”, suave o de muy baja intensidad, “tretas de la dominación”, machismo invisible o sexismo benévolo. Luis Bonino, desde 1990 lo ha denominado “micromachismos”.