¡Hola a todos!:
Las dos voluntarias de Madre Coraje Griñón de estancia en la Comunidad de Niños Sagrada Familia de Perú ya han alcanzado el ecuador de su tiempo allí.
En estas semanas se han incorporado a la vida de la Comunidad. Se trata de un centro sin vallas ni puertas, integrado en el pueblo al que pertenece (Ventanilla). Dispone de Policlínico, financiado y equipado por Madre Coraje, que atiende tanto a los niños como al resto de la comunidad en medicina general, odontología y obstetricia. El deseo de todos es poder construir un hospital para el máximo número de especialidades posible.
Los niños se levantan a las 5.30 a.m., se dan una ducha de agua fría (puesto que no hay medios), desayunan y tras una oración, se incorporan a las clases y a los talleres de formación. En el Comunidad son muy conscientes de que la única manera de vivir es trabajar de manera digna y por ello los jóvenes escogen un oficio que quieran aprender.
Los sábados se lava la ropa con el jabón que envía Madre Coraje, fabricado a partir del aceite vegetal usado que se recicla en la central de Jerez de la Frontera.
Los domingos los niños disfrutan de tiempo libre.
Las causas de ingreso de los niños en la Comunidad son orfandad, abandono y ser niños de la calle. El hecho de estar fuera del entorno familiar es un problema en sí mismo. Por ello, en la Comunidad se les proporciona un cuidado integral, basado en la educación, pero que no olvida el amor, el afecto y la atención.
En la foto podemos ver uno de los momentos de diversión de los niños, que viven de manera humilde en la Comunidad, pero donde se les proporcionan medios para vivir con alegría y esperanza.
¡Hasta pronto!

