Hace unos días os hablábamos en este blog de la utilidad o ineficacia de los “días internacionales”. En nuestra labor cotidiana consideramos tan importante ofrecer una respuesta integral a las personas refugiadas e inmigrantes menores y jóvenes no acompañadas como dar a conocer al resto de la ciudadanía la situación por la que atraviesan, las posibilidades de enriquecimiento mutuo y la necesidad de compartir las dificultades y los logros. Para eso creemos que sirve organizar y celebrar el Día Mundial del Refugiado. Se trata de una actividad lúdica que pretende favorecer la participación y la convivencia en la diversidad, así como sensibilizar sobre la situación de las personas refugiadas en nuestra ciudad, en nuestro barrio. La actividad tuvo lugar, como cada año, en torno al 20 de junio (en esta ocasión, el 25 de junio) en el Parque de Eva Perón, y asistieron más de 200 personas. Tandava, Beat, Crazy Girls, RFG-K (fotografía), Blood Money, Dogmadogg, Boza, R-Mic… pusieron la música y el baile fusionando la cultura urbana con la de sus lugares de origen; mientras Cario Nouboubo, Al Hadjy Sow y Awet Mekkenen, entre otros, mostraron, a través de sus fotografías (ya os hemos hablado de ellas en posts anteriores), una visión comprometida con la situación de las personas refugiadas y, por extensión, de las personas migrantes.
Mientras la crisis económica amenaza con aumentar las desigualdades económicas, dejando al mundo entre enormes incertidumbres, necesitamos asegurar que las personas refugiadas no son olvidadas. Por eso, el lema de este año para el Día Mundial del Refugiado ha sido: “Gente real, necesidades reales”, para recordar que cada uno de los millones de individuos obligados a desplazarse a raíz de conflictos y persecuciones (fotografía) tiene su propia historia que contar; son personas reales, como tod@s nosotr@s, y tienen necesidades reales. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de las entidades sociales, muchas de estas necesidades están lejos de ser atendidas. El fortalecimiento de los programas de protección de la infancia o de las mujeres que sufren abusos y violencia sexual son sólo una parte de estas necesidades insatisfechas.
Por otro lado, sabemos que no es suficiente con cubrir las necesidades básicas si no favorecemos la inclusión activa de las personas desplazadas como ciudadanos de plenos derechos o si no incidimos sobre las estructuras sociales y políticas que permiten las desigualdades y los conflictos que generan estos desplazamientos.
Para ello, La Merced Migraciones impulsa, con el apoyo de Obra Social Caja Madrid, el proyecto “Inserción social contra la exclusión de jóvenes inmigrantes sin hogar“, además de otras acciones y proyectos que pretenden ofrecer una respuesta específica a las necesidades de los jóvenes refugiados y, por extensión, de los jóvenes migrantes. Estos son, entre otros:
- El proyecto “CIRO” para la acogida de menores y jóvenes no acompañados, solicitantes de asilo, refugiados o con otro tipo de protección internacional.
- El proyecto “Solidaridad de responsabilidades”, que pretende proponer y facilitar un diálogo público sobre la protección internacional de los menores extranjeros no acompañados en nuestro país, entendiendo dicha protección como el conjunto de actividades que ayudan a salvaguardar los derechos de los menores refugiados.
- El Centro de Integración Sociolaboral para Inmigrantes.
- Y el Área de Sensibilización y Participación Social.
A través de este post os pedimos que recordéis a los millones de personas desplazadas de manera forzosa que están luchando cotidianamente para sobrevivir. Todas ellas merecen una oportunidad para reconstruir sus vidas. A partir de ahora, la responsabilidad de lo que les ocurra también es vuestra.
(Para más información: sensibilizacion@lamercedmigraciones.org)
