La situación de pobreza de muchas familias que no tienen recursos para contar con una comadrona; las pautas culturales que llevan a las mujeres embarazadas a preferir que una comadrona o un familiar las atienda en su casa y en su propia comunidad a desplazarse hasta un hospital para recibir cuidados de salud profesionales; la dispersión geográfica de la población en el ámbito rural y el difícil acceso a los puestos de salud; así como el desconocimiento de las señales de peligro que indican los riesgos para la vida de la mujer embarazada… Todos estos factores suelen estar sobre la mesa durante las reuniones de la comisión de muertes maternas en el departamento de Totonicapán, en Guatemala, organizadas para analizar los factores que provocan cada fallecimiento y para buscar soluciones que corrijan la situación.

A una de esas reuniones asistió la matrona malagueña Blanca Hidalgo, quien se desplazó hasta el departamento de Totonicapán para formar a las enfermeras y a las auxiliares de enfermería de la zona en el manejo de las emergencias obstétricas y neonatales. Su presencia en Guatemala ha sido posible gracias a un proyecto llevado a cabo por la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN) en colaboración con la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID), que pretende mejorar la calidad de la atención obstétrica prestada por las comadronas tradicionales y profesionales de enfermería.

“En el comité se trataron dos muertes maternas que sucedieron mientras yo estuve allí. Cada vez que hay fallecimientos se organiza una reunión a la que asisten médicos y representantes de las comunidades. Las dos muertes habían sido por hemorragia posparto. En los dos casos la asistencia la habían realizado los propios familiares, ni siquiera por comadronas”, explica Blanca Hidalgo. El principal objetivo del proyecto es la reducción de la mortalidad materna e infantil en Guatemala.

Puesto de salud en Guatemala

La importancia de la atención especializada
La atención especializada del parto es fundamental para reducir las tasas de mortalidad en un país como Guatemala, donde sólo 51 de cada cien nacimientos es atendido por personal cualificado, según los datos de la Organización Mundial de la Salud. Esta cifra sólo es superada en el continente americano por el país más pobre del mundo, Haití, en el que cuenta con asistencia el 26 por ciento. “Hay que potenciar la asistencia por un sanitario, ya sea una enfermera, un médico o una auxiliar de enfermería, o personal capacitad como las comadronas. Las dos mujeres embarazadas que fallecieron por hemorragia habían recibido atención de un familiar, la abuelita, la suegra… ¿Qué ocurre? Que la mujer sangra sin remedio. Una de ellas tenía 27 años y cinco hijos y el sexto hijo es el que deja. Imagina la cantidad de huérfanos que quedan y cómo se desestructura la familia”.

Las hemorragias son la principal causa de mortalidad materna en el mundo, de ahí la importancia de formar a las enfermeras y a la comadronas tradicionales en la detección de los signos de peligro durante el embarazo para que puedan referir a tiempo a las mujeres a los hospitales, en un país como Guatemala, donde sólo el 20 por ciento de los partos atendidos por personal cualificado se producen en hospitales. “Formar en las señales de peligro es fundamental”, reflexiona Blanca Hidalgo. “Es necesario que capten lo antes posible los embarazos de riesgo. Les he explicado todos los síntomas. Por ejemplo, dependiendo de la altura del útero podemos sospechar una desproporción, antes de que tengamos un parto obstruido”.

Salud materna en Guatemala

En Totonicapán, FUDEN ha formado a un centenar de enfermeras y auxiliares. El contenido de los talleres ha profundizado en la atención prenatal, el parto normal y el partograma, las emergencias obstétricas y la reanimación del recién nacido. “Hemos realizado prácticas con modelos pélvicos para mejorar la destreza, ya que en muchos casos las enfermeras suelen hacer demasiado trabajo burocrático, de organización, y necesitan mejorar sus capacidades”.

La labor de las comadronas
A su vez, 150 comadronas de Totonicapán también han aumentado sus conocimientos sobre cuidados de salud materna e infantil. Las comadronas trabajan solas, sin ayuda. Deben afrontar complicaciones como las hemorragias sin equipos ni medicamentos. A pesar de todas estas circunstancias, son un recurso valioso en las comunidades rurales, de población indígena, ya que su oficio es atender los partos. “Es una labor admirable. Verte en una comunidad, prácticamente sin nada, atendiendo partos. Ellas se dedican a la mujer desde que se quedan embarazadas hasta después de la cuarentena”. Además, junto a la formación, van a recibir un maletín con instrumental para que puedan mejorar la calidad de los cuidados de salud que prestan a las mujeres embarazadas.

Comadronas en Guatemala

De esta forma, el proyecto potencia la asistencia directa de las mujeres embarazadas, teniendo en cuenta la dispersión geográfica del departamento de Totonicapán, donde la mayoría de sus más de 400.000 habitantes vive en el área rural. “Los puestos de salud suelen estar alejados. El desplazamiento se produce por caminos de montaña, llenos de agujeros, durante al menos dos horas y piensas ‘Dios mío, ¿cómo pueden trasladar así a una mujer con hemorragia?” se pregunta la matrona Blanca Hidalgo.

El trabajo de FUDEN y la Junta de Andalucía en el departamento de Totonicapán, uno de los más empobrecidos del país, forma parte de una intervención integral, en colaboración con la Unidad Coordinadora del Desarrollo de la Enfermería de Guatemala y el Ministerio de Salud Pública para mejorar la calidad de la atención obstétrica de las comadronas tradicionales y profesionales de enfermería. En la actualidad, se están llevando a cabo iniciativas similares en otros lugares como Retalhuleu y Baja Verapaz. La meta final es contribuir a cumplir los Objetivos del Milenio relacionados con la salud materna e infantil en Guatemala donde, por ejemplo, la muerte de madres triplica la media del continente americano, con 290 mujeres fallecidas por cada 100.000 niños nacidos vivos. Para ello, a lo largo de los últimos años, la cooperación enfermera de FUDEN, en colaboración con varias instituciones españolas, han formado a un millar de profesionales de salud.