A lo largo de estos meses os hemos ido contando el día a día de Vacaciones Solidarias. Es el momento de detenernos en la génesis del proyecto.
Atendiendo a la demanda que se detectó entre los profesionales de enfermería de buscar espacios de cooperación voluntaria durante sus períodos de vacaciones, la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería puso en marcha hace seis años un programa que ofrece la participación voluntaria para compartir e intercambiar experiencias y conocimientos de salud, interrelacionándose con otras culturas. De esta forma, los enfermeros que lo deseen tienen la oportunidad de desplazarse a países de América y África contribuyendo, con su tiempo de vacaciones y su aportación económica, a un enriquecimiento profesional y personal mutuo y a una promoción del voluntariado.
Durante cuatro semanas, los participantes están en hospitales y centros de salud de un país menos desarrollado. Allí participan con sus homólogos en su labor asistencial, aportando su buen hacer profesional y beneficiándose de las experiencias y habilidades desarrolladas ante la falta de recursos. Otro de los objetivos es conocer la formación de los enfermeros locales.
Además, contribuyen a la formación continuada de sus compañeros con la exposición, con fines didácticos, de una sesión de enfermería elaborada por cada uno de los participantes, sobre un tema relacionado con la profesión.
A través de las acciones derivadas del proyecto, se contribuye a que, voluntariamente, los profesionales de enfermería se acerquen a la realidad de los países y conozcan los problemas de los países empobrecidos, mediante su inserción en el programa de Vacaciones Solidarias, ya que la enfermera es una persona experta en facilitar cambios de comportamiento en los usuarios y tiene el prestigio social para servir de agente de cambio en los posicionamientos ideológicos de los usuarios.
Los voluntarios que participan en el programa sufren una trasformación global en su vida, tanto conceptual como de hábitos de comportamiento. Este altruismo, materializado en el uso de su tiempo de descanso anual a favor de otros, demuestra la sensibilización de los profesionales enfermeros hacia valores que sostienen a la sociedad.
Esta experiencia cambia su esquema de vida e impulsa y fomenta acciones filantrópicas responsables por parte del enfermero. Integra en su vida los valores y cambios de percepción de la realidad que ha supuesto su vivencia y se compromete, desde su entorno y desde otras plataformas colectivas, como agente de cambio social para dar continuidad a la experiencia y hacerla fructífera.
Esta iniciativa contribuye a incrementar el número de voluntarios que podrán participar en futuros programas o proyectos de cooperación y actuando a la vez como agentes difusores del trabajo de sensibilización (ante nuestra sociedad con actividades divulgativas para multiplicar el alcance de la experiencia personal) a raíz de este compromiso.