Condiciones adversas para llevar los cuidados de salud a las poblaciones más aisladas en NicaraguaLa vulnerabilidad de la Región Autónoma del Atlántico Norte, en Nicaragua, ante los desastres naturales y las inclemencias climatológicas como las lluvias o la temporada de huracanes provocan que la población sufra continuos riesgos para su salud. Ya hemos ilustrado esta realidad con varios ejemplos pasados. En estos momentos, cerca de 20.000 personas están afectadas por las fuertes lluvias caídas en Prinzapolka, que se encuentra en alerta sanitaria, tras el paso de la Onda Tropical número 12.

Los habitantes del municipio sufren diarrea, malaria y dengue, debido a que las inundaciones, provocadas por la lluvia y el desbordamiento del río Prinzapolka, generan malas condiciones de salubridad y contaminan los pozos de agua. Estas condiciones son las que desatan los brotes de las enfermedades antes mencionadas.

En estos casos son las Brigadas Médicas Móviles las que prestan atención sanitaria a la población. De hecho, el Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS) ha tenido que movilizar a varios equipos para brindar apoyo al municipio. Entre sus funciones se encuentra la de evaluar la situación de la salud para tener una visión más completa de las necesidades sanitarias.

Así, una vez conocida la inundación, el SILAIS activó el Comité Institucional de Emergencia y el Comité Municipal de Prevención de Desastre, quienes conformaron dos brigadas para realizar la evaluación de los daños en salud y llevar la atención médica a la población. En este caso, cada brigada está conformada por un médico y dos enfermeras.

El estado de la zona, debido a las inclemencias climatológicas, impide garantizar una atención sanitaria adecuada, ya que el nivel del río no ha vuelto a su cauce habitual y las previsiones indican que podría seguir lloviendo. De ahí la importancia de que las brigadas dispongan del equipamiento necesario para trabajar en las mejores condiciones posibles.