• La población concienciada prefiere hacer uso de servicios que no contaminen
  • Se han encontrado hasta 35 compuestos químicos diferentes en las peluquerías
  • En las ecológicas, los productos están elaborados con extractos naturales
Por AMANDA DEL RÍO

Cada vez son más los negocios que cambian el chip, utilizando únicamente productos que no dañan el medio ambiente. Éste es el caso de las peluquerías, que ahora también se unen a la tendencia ‘ecológica’. En España ya contamos con ellas en Madrid, Cádiz y Barcelona, lugar este último donde se pueden encontrar algunas funcionando con artículos de comercio justo.

Y es que las mujeres españolas gastan una media de 39 euros al mes en la peluquería —un tercio los hombres—, y puestos a abrir el monedero, la población, cada vez más concienciada, prefiere hacer uso de servicios que no contaminen. Sólo un par de datos: podemos encontrar hasta 35 compuestos químicos diferentes en el ambiente de trabajo de las peluquerías presentes al mismo tiempo, interactuando entre ellos y sumando sus efectos. Sólo los tintes utilizados de forma habitual contienen hasta 44 productos diferentes en su composición, de los cuales cuatro son cancerígenos según el IARC: benceno, diclorometano, etilacetato y etilbenceno. Los tensoactivos de origen petroquímico (que podemos encontrar en algunos champús), el amoniaco y otras sustancias son igualmente dañinos para nuestro cuerpo y para el medio natural.

oskarlin (Flickr)

Pero los salones de belleza han tenido que ponerse las pilas para poder responder a la demanda verde. En la mayor parte de los casos, los centros de estética han empezado a ofrecer productos elaborados con extractos naturales. Pero cuidado, adjetivos como orgánico, natural o ecológico no nos deben distraer, hay que averiguar hasta dónde es cierto. Es importante fijarse en si contienen sustancias como agua oxigenada, amoniaco, PPD, parabenos, metales pesados, Resorcinol u otros componentes que causen daño a la salud o al medio ambiente.

No te fies: los productos con adjetivos como orgánico, natural o ecológico no te deben distraer, hay que averiguar hasta dónde es cierto

Algunos están certificados por organismos que avalan la información dada en la etiqueta. Determinadas marcas tienen tiempo y reconocimiento en el mercado, como Sanoflore o Weleda, que cultivan sus propios ingredientes biológicos, no contienen conservantes, disolventes, siliconas, amoniaco, ni aceites de origen petroquímico. Se sabe, por ejemplo, que Dr. Hauschka apoya el comercio justo, y que entre las marcas patrias destacan Armonía Bio o Karicia. Para las que puedan apostar por cosméticos de lujo, pueden buscar en Stella McCartney Care. Y si no quieres equivocarte, en Internet hay tiendas especializadas en productos naturales para el cuidado del cabello.

Otro factor que ciertas cadenas contemplan es que los productos no sean testados en animales. Los más concienciados incluso dan información sobre el proceso de extracción de materias primas. Otras visualizan ya el futuro, introduciendo en sus salones la domótica, es decir, sistemas para hacer un uso eficiente de energía y agua. Respecto al ahorro de agua, ya está disponible para todas las peluquerías la ‘Guía de Buenas Prácticas‘, ya que cada empleado gasta entre 250 y 360 litros al día.

De cualquier manera, a España aún no han llegado las peluquerías Cero CO2, pero a otros países europeos sí, por lo que no tardarán en aparecer en las listas de productos y servicios ecológicos de cosmética.

(SOITU.ES)