La pérdida de neuronas que caracteriza la enfermedad de Huntington y otros trastornos neurodegenerativos podría frenarse mediante el uso de un tratamiento que aumenta los niveles cerebrales de una enzima reguladora.

Un equipo de investigación del Hospital General de Massachusetts ha publicado en Nature Medicine que un aumento en la expresión de la Sirt1, una enzima de la familia de las sirtuinas, en el cerebro de un ratón con Enfermedad de Huntington (EH) actúa como neuroprotectora. Además, identificaron un posible mecanismo de este efecto protector.

“Enfermedades como las de Huntington o Parkinson tienen distintos factores causales, pero comparten características como la agregación de proteínas plegadas, y un mismo final: la pérdida de neuronas”, señala Dimitri Krainc, autor principal de la investigación. “El descubrimiento del mecanismo de la Sirt1 puede proporcionar una oportunidad de desarrollo terapéutico en la EH, y en otros trastornos neurodegenerativos asociados al envejecimiento”.

La EH es un trastorno hereditario causado por la mutación específica del gen huntingtina. Depósitos de una proteína anormal se acumulan en el cerebro, causando una destrucción neuronal. Los síntomas de la EH normalmente aparecen en un principio a edades medianas y empeoran a lo largo de los 10-30 años de evolución de la enfermedad, provocando, tras una serie de complicaciones, la muerte. La enzima Sirt1 es un importante regulador de la actividad proteica involucrada en muchas funciones críticas- incluyendo el metabolismo energético, la inflamación y la tolerancia al estrés-; estudios recientes han sugerido que protege frente a múltiples enfermedades neurodegenerativas.

En investigaciones con un modelo roedor con EH, los investigadores encontraron que eliminando la expresión de la Sirt1 del cerebro se aceleraba la aparición de patologías relacionadas con la EH como la agregación de un tipo mutado de huntingtina y un aumento de daño celular en áreas claves del cerebro.

En cambio, el grupo de roedores con la sobre-expresión de Sirt1 vivieron más tiempo, con una neurodegeneración y una agregación de huntingtina significativamente menor. Experimentos celulares demostraron que la sobre-expresión de Sirt1 protege a las neuronas del efecto tóxico del tipo mutado de huntingtina.

El grupo de investigación también descubrió una nueva relación con  Sirt1 y la TORC1, una proteína cerebral conocida por regular varios genes neuronales importantes; encontraron que la presencia de huntingtina mutada interfiere entre la Sirt1 y la TORC1, reduciendo la expresión de los genes regulados.

En el mismo número de Nature Medicine, un equipo de investigación del Colegio de Medicina John Hopkins ha publicado un informe en el que también hablan de los efectos neuroprotectores de la Sirt1. Co-dirigido por el equipo de Krainc, el estudio de Hopkins demuestra que la huntingtina mutada inhibe la actividad de la Sirt1, lo que provoca una desregulación de varios objetivos de la Sirt1 en dos modelos adicionales de roedores con EH.

“El desarrollo de agentes terapéuticos para las enfermedades neurodegenerativas requiere de  una profunda comprensión de los mecanismos que relacionan la biología con la degeneración neuronal resultante”, señala Krainc, profesor asociado de Neurología en la Universidad de Harvard. “Desarrollar y probar los activadores de Sirt1 que protegen frente a trastornos como la EH va a requerir información exacta de la actividad de Sirt1 en cerebros normales y afectados”.

Fuente: Medical News Today