Introducción:

     La esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta al Sistema Nervioso Central, provocando una serie de posibles síntomas según la afectación, que pueden englobarse en [1]:

  •           – Alteraciones motoras: paresia, espasticidad, debilidad, fatigabilidad.
  •           – Desequilibrio e incoordinación, temblores, vértigo.
  •           – Alteración de la sensibilidad: hipoestesias, parestesias, disestesias, dolor.
  •           - Problemas visuales y diplopías.
  •           – Alteraciones esfinterianas.
  •           – Afectación en las funciones intelectuales: memoria, concentración.

     Centrándonos principalmente en la sintomatología referente a las alteraciones motoras y en las deficiencias de equilibrio y coordinación, exponemos un taller de gimnasia de mantenimiento basado en los conceptos de Pilates y dirigido por fisioterapeutas para mejorar dichas alteraciones.

 

Material y método:

Antecedentes:

     El paciente de Esclerosis Múltiple sufre una debilidad muscular debido a la degeneración de las células nerviosas que controlan el movimiento de los músculos. Como tratamiento, la fisioterapia mantiene y mejora las condiciones físicas del paciente a través de una actividad física controlada.

     Además del procedimiento fisioterápico, el método de acondicionamiento físico en el que nos vamos a basar para describir nuestra gimnasia de mantenimiento es la creada por Joseph Pilates, un hombre en cuya infancia sufrió raquitismo y fiebre reumática, y a partir de lo cual elaboró una serie de tablas de ejercicio físico con lo que mejoró notablemente su salud [2]. Ya de adulto, Pilates llegó a convertirse en gimnasta, boxeador e incluso acróbata circense.

     Algunos autores, como el fisioterapeuta norteamericano Sean Gallagher, incluso opinan que el origen de la Fisioterapia se inspiró en el trabajo del propio J. Pilates [3].

     Con el objetivo de adaptar dichas tablas de ejercicio de J. Pilates a pacientes con Esclerosis Múltiple, nos vamos a basar fundamentalmente en sus ejercicios de suelo y con balón, ya que existen otras modalidades creadas por J. Pilates que no resultan factibles o convenientes para este tipo de pacientes.

Principios del concepto Pilates [3,4]:

  • - Respiración: Se debe acompañar la realización de ejercicios con una respiración profunda y coordinada, espirando durante el esfuerzo e inspirando en los descansos.
  • - Relajación: Durante la realización de los ejercicios debemos estar tranquilos, liberando la tensión de toda la musculatura que no participe en dicho ejercicio y que no se deba ejercitar.
  • - Concentración / Conexión cuerpo-mente: Debemos ser conscientes de todo nuestro cuerpo y concentrarnos en el movimiento que estamos desarrollando, de tal manera que los ejercicios se realicen correctamente, centrados específicamente en la zona del cuerpo que se esté ejercitando.
  • - Control y calidad del movimiento: Los ejercicios deben realizarse con fluidez y precisión, consiguiendo que los momentos de las posturas final e inicial del movimiento resulten continuos y armónicos, o en caso de existir paradas, éstas supongan un estiramiento del miembro implicado.
  • - Centro energético o Núcleo: Es el pilar estable desde el que surge todo movimiento. Centrado en la pelvis, se basa en mantener una contracción moderada y equilibrada de los músculos abdominales, lumbares y glúteos, cumpliendo así la función de una faja anatómica y manteniendo siempre la columna en la postura correcta.

  

 

Resultados:

     Como resultado de esta serie de conocimientos y como composición de conceptos desarrollamos el taller de gimnasia de mantenimiento basado en Pilates, dirigido por fisioterapeutas y adaptado a pacientes con Esclerosis Múltiple.

Nociones preliminares:

     Antes de empezar debemos tener en cuenta la estancia, personas y condiciones con las que vamos a contar:

  •           – Espacio: Comentaremos que la habitación debe estar bien ventilada, iluminada, con suficiente espacio para movernos con libertad, y en un ambiente fresco para no aumentar la fatiga, síntoma tan común en las personas a las que dirigimos este taller [5].
  •           – Útiles recomendados:
  •           - Espejo grande de pared para que los pacientes puedan observarse y autoevaluar por sí mismos la correcta realización de los ejercicios y posturas, facilitando ampliamente su consecución. También podría ser interesante poner una música tranquila de fondo para hacer más acogedoras las sesiones.
  •           - Para uso personal se utilizarán una colchoneta, cuñas, cojines, pesitas ligeras de 500 gramos (opcional), toalla y botellita de agua.
  •           - Es importante vestir ropa cómoda, que no oprima pero a la vez que no sea demasiado holgada para poder percibir mejor el contorno del cuerpo. También se recomienda el uso de calcetines: a pesar de que la mejor manera de percibir las presiones es descalzo, por cuestiones de higiene es preferible recurrir a unos calcetines de algodón.
  •           – Composición: El número de personas participantes en un taller depende de los fisioterapeutas monitores que dirijan la clase y de las capacidades de los asistentes. Como orientación pueden participar de 1 a 5 usuarios por fisioterapeuta, siempre teniendo en cuenta la gravedad de su enfermedad.

Beneficios del ejercicio:

     La realización de ejercicio físico controlado incide positivamente sobre las personas, mejorando su tono muscular y su estado anímico, pues estimula un buen control postural, aumenta la amplitud articular, potencia los músculos debilitados, y fomenta la relajación y disminución de la espasticidad [5].

Desarrollo:

      A continuación describiremos las actividades que componen las distintas fases de nuestro taller, a saber:

  •           – Ejercicios respiratorios: Los ejercicios respiratorios dirigidos mantienen la capacidad pulmonar, ventilan todos los lóbulos pulmonares, facilitan la relajación y retrasan la fatiga. Además, desarrollar una correcta respiración coordinada durante la realización de los ejercicios físicos, tomando aire en los descansos y espirando durante el esfuerzo, evita el efecto Valsalva (intento de exhalar el aire con la glotis cerrada, o, lo que tiene igual efecto, aguantar la respiración durante un esfuerzo, aumentando así la presión dentro de la cavidad torácica) y la presión sobre los órganos internos, con su consecuente sobrecarga visceral.                                                                              Las dos técnicas básicas dentro de estos ejercicios respiratorios son la respiración abdominal, dirigiendo el aire hacia la barriga y usado comúnmente como relajante, y la respiración costal, dirigiendo el aire hacia el tórax.                                                                                                           En todo caso, se debe inspirar por la nariz profundamente, y al espirar se hará por la boca, con los labios fruncidos, y procurando alargar el tiempo de expulsión del aire para vaciar completamente el aire residual de los pulmones.
  •           – Estiramientos: Se deben realizar tanto antes como después de la sesión de potenciación. Aumentan la elasticidad de los músculos y los preparan para un cambio de actividad, ya sea para pasar del reposo a la actividad o viceversa. Los estiramientos deben ser lentos, llegando al límite donde se nota la tensión y empieza a molestar moderadamente, y evitando movimientos bruscos que afloren los “tirones” y la espasticidad. Se pueden realizar pasivamente (los realice una tercera persona) o activamente, siendo el propio usuario el que moviliza las articulaciones a su máxima amplitud.
  •           – Potenciación muscular y resistencia: Es la parte más activa físicamente del taller, y es la que concentra los ejercicios de fuerza y coordinación. Debido al problema recurrente de estos afectados, que es la fatiga prematura, esta fase no debe ser más duradera de unos 30-45 minutos, y se debe respetar el equilibrio entre el binomio actividad-reposo; igualmente, ante la alteración de coordinación y equilibrio, debemos evitar las caídas y las posturas extremas. Otras recomendaciones importantes son:                                                                                                                          Realizar siempre ejercicios aeróbicos y lentos, amplios, continuos y fluidos, pues es más importante la calidad del movimiento que el realizar muchos ejercicios rápidamente y mal.                          Repetir cada movimiento de 6 a 10 veces dependiendo de cada paciente.                                             Y, sobre todo, realizar ejercicios específicos o, en todo caso, adaptar la tabla en función de cada participante.
  •             - Relajación [1]: Para nuestro momento de relajación final, de unos 10 a 15 minutos de duración, encenderemos una luz tenue y reproduciremos una música muy suave y relajante a un volumen bajo, preferiblemente con sonidos de la naturaleza. En ella, los pacientes se colocarán totalmente relajados en la silla o preferiblemente en la colchoneta, y realizarán ejercicios de relajación centrándose en cada miembro del cuerpo hasta haberlo recorrido totalmente, y proyectando su imaginación hacia imágenes relajantes y agradables, para desconectar transitoriamente de la tensión del día a día. Además, la relajación tiene una serie de beneficios, como son la disminución de la ansiedad, mejora de la capacidad de concentración y aprendizaje, y estabilización de las funciones cardiaca y respiratoria.

    

Bibliografía:

     [1] FEDEMA: “Guía práctica para cuidadores”. Sevilla. 2009.

     [2] http://es.wikipedia.org

     [3] Winsor, M; Laska, M.: “Pilates”. EE.UU. Ed. Paidotribo, S.L. 2005.

     [4] Endacott, J: “Pilates; ejercicios fáciles y saludables”. 2007.

     [5] FEDEMA: “Manual para la Formación de Cuidadores de Afectados de Esclerosis Múltiple 2008″. Sevilla.

 

Autora: Laura Fernández Villegas, fisioterapeuta de FEDEMA, nº col. 2561

902 430880

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