Mi madre tenía 84 años cuando empezó a olvidarse de las cosas. Vivía sola en su piso y podía organizarse y cuidarse por si misma. Incluso, le gustaba pasear, dedicándole, cada día, una hora en el parque que estaba al lado de su casa. Soy su único hijo y solía ir a verla al salir de mi trabajo.
Un día, descubrí que había 3 “post-it”, esos papelitos de color amarillo que se pegan en cualquier sitio. Uno pegado a la puerta del frigorífico, que decía: : “Comprar jamón cocido”. Otro en la mesa: “Tomar medicación” y el ultimo encima de la cocina que decía: “Apagar el horno”.
- “Pero Mama, ¿qué te ocurre? ¿Porque has pegado estos papelitos?”.
- ” Ay, hijo, es que se me olvida. Así no tengo que preocuparme. Esta escrito”
Me pareció estupendo como mi madre había solucionado sus olvidos.
A lo largo de las semanas, se incremento el número de post-it, hasta tal punto, que el piso parecía lleno de mariposas amarillas…y mi madre los mezclaba todos.
Me contó que era muy feliz porque, el día anterior, la había invitado la reina de Inglaterra a tomar el té.
Así descubrí que pasaba algo raro y decidí llevarla a la consulta del médico. Fue su primer paso hacía el Alzheimer.
Fuente: Testimonio anonimo
