La depresión… es una enfermedad tan nombrada por todos, en los periódicos, en la televisión… cuando salimos por el barrio, o cuando le preguntamos a alguien cómo se encuentra…

Pero José no estaba seguro de qué era la depresión, y si todas las veces que se hablaba de enfermedad, se hacía correctamente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que provoca principalmente un sentimiento de desánimo y tristeza.

Sin embargo, en las personas mayores, existen una serie de síntomas que son particulares de esta edad, como son: sensación de pérdida de fuerza, energía y/o cansancio, disminución o aumento del sueño, disminución o aumento del apetito (provocando cambios de peso), expresividad lenta, pérdida de ilusión e interés por cosas que antes le motivaban, sentimiento de tristeza, vacío, anhedonia, pesimismo y desesperanza, falta de confianza en uno mismo, indecisión e inseguridad ante las tareas, irritabilidad y mal humor, agitación, aislamiento social, baja autoestima, disminución del cuidado de uno mismo, pensamientos sobre su muerte y/o suicidio, y  disimulo ante los demás de su depresión.

Son múltiples las razones por las que puede deprimirse una persona, factores biológicos, psicológicos o sociales , pero también la viudedad o la conjunción de diferentes sucesos negativos (muerte de seres queridos, problemas económicos, vivienda inadecuada, etc.), entre otros, pueden ser causantes de depresión.

Tener una buena red social (familia, amigos, vecinos) pueden hacer que disminuya la posibilidad de padecer depresión. Pero también mantener un buen estado de salud (haciendo ejercicio físico y manteniendo una buena alimentación), hacer actividades que impliquen activación cognitiva y llevar una vida activa realizando actividades agradables y participando en actividades sociales, pueden ser una buena protección contra esta enfermedad.

Es por ello que el voluntariado puede ser considerado como defensa ante la depresión, tanto para el voluntario (porque amplía su red social conociendo al usuario, otros voluntarios, otras organizaciones; realiza nuevas actividades físicas y mentales,etc.) como para el usuario que recibe al voluntario (porque también consigue ampliar su red de amigos, que quizás era inexistentes; puede participar en las actividades que le propongan los voluntarios, y recibirán apoyo e información para llevar una vida más sana y activa).

Ante estas nuevos conocimientos que José recibió acerca de la depresión, comenzó a considerar  el voluntariado como una buena opción para un jubilado que quiere un envejecimiento activo.

Para más información consultar:  http://www.imsersomayores.csic.es/salud/psicologia