Cuando el Psicólogo vio que José se iba relajando con las explicaciones que le daba respecto a los “problemas de memoria”, decidió que era el momento de describirle cómo funciona la memoria y qué tenía que hacer para conservarla lo mejor posible.
Primero le explicó que no existe un único tipo de memoria, sino que tenemos varios tipos y almacenes de memoria.
Si pensamos en un embudo, la parte más estrechita sería la de la Memoria Sensorial, que es la que recibe toda la información del exterior (un nombre que oímos, un aroma que olemos, etc), que dura milésimas de segundo, y a través de la se decide si la información nos interesa o no. Debemos pensar que continuamente tenemos multitud de estímulos a nuestro alrededor, y sería imposible que retuviéramos todos los datos, y por eso sólo nos quedamos con los importantes.
La Memoria a Corto Plazo sería la siguiente, que tiene algo más de espacio y que es donde se decide si la información se guarda en la memoria o se desecha. Por ejemplo cuando oímos un teléfono en la tele, nuestra memoria a corto plazo lo retiene por un momento; si consideramos que no nos interesa, lo olvidamos al momento, si es el teléfono es el de una ong de la que queremos ser voluntarios…, lo retendremos para memorizarlo o hasta que lo escribamos en una agenda.
Finalmente, la parte más ancha del embudo corresponde a la Memoria a Largo Plazo. En esta podemos distinguir tres tipos de memoria: la memoria semántica que nos permite comunicarnos, contar lo que queremos, expresar nuestras ideas,etc; tenemos la memoria procedimental por la que podemos hacer las cosas que hemos aprendido, como montar en bici o preparar un cocido; la memoria episódica que nos ayuda a recordar los momentos que hemos vivido, como el día de nuestra boda!.
Por tanto, le explicó el Psicólogo, los olvidos pueden producirse en los distintos almacenes, y sus causas pueden ser totalmente diferentes. Puede deberse a que no estamos atentos a la información del exterior (no escuchamos lo que nos dicen, no vemos bien); a que no nos concentramos en la información (no prestamos atención a las noticias que da el telediario, leemos sin pensar en el texto); o a que no la almacenamos correctamente.
Pero se pueden evitar estos olvidos, y a cualquier edad, utilizando unas reglas o consejos básicos, podemos mantener o mejorar nuestra memoria…
