A menudo, los enfermos de Alzheimer no duermen o se despiertan varias veces por las noches, con el consiguiente desvelo de sus cuidadores. El cuidar a una persona las 24 horas del día sin descanso es imposible. Por ello, debemos analizar las razones por las que nuestro mayor no concilia un sueño continuado y seguir unas pautas de actuación durante el día, antes de acostarle y durante la noche.

¿Por qué surge el insomnio?

Puede darse por diversos motivos: dormir demasiado o no tener actividad durante el día, no distinguir entre la noche y el día, sufrir pesadillas que se interpretan como reales, etcétera.

Durante el día…

Tratemos de disminuir o suprimir las cabezadas, procuremos la realización de actividades o planeemos un largo paseo para que el enfermo haga ejercicio –si es posible, siempre después del mediodía y a la misma hora–.

Al acostarse…

Animemos al enfermo a orinar antes de acostarse, cerremos las cortinas o persianas de su habitación para que no le despierte la luz, asegurémonos de que no se acuesta con hambre, etcétera.

Durante la noche…

Si el enfermo se despierta durante la noche, puede hacerlo con la sensación de miedo. Por este motivo, cuando le abordemos, hagámoslo de frente, diciéndole quiénes somos y hablándole con un tono suave. Recordémosle entonces que es de noche y que hay que dormir.