Sin perder de vista la premisa anterior “No es lo que eres, es lo que dices“, afirmamos ahora justo lo contrario “No es lo que dices, es lo que haces”. ¿Y por qué? Hemos hablado de que la base de las relaciones en medios sociales es el contenido. Pues no solo de contenido vive el hombre.
Si uno de nuestros objetivos en las labores de comunicación es conseguir dinero para financiar proyectos o lo que pretendemos es sensibilizar a la sociedad sobre cuestiones de vital importancia para el mundo, necesitamos provocar cambios en nuestra audiencia. Para conseguir ese cambio lo primero que tiene que cambiar/avanzar es aquello que contemos.
1. Necesitamos basarnos en hechos reales. La materia prima es la clave por honradez, obvio, pero también porque nos permite crear un discurso sólido sobre el que no podamos caer en tres posibles errores: repetirnos (no avanzar), contradecirnos (y romper expectativas) o que nos llamen mentirosos (y perder la oportunidad de cambio).
2. Las historias reales nos darán contenido sobre el que articular nuestra historia. En ocasiones un proyecto está formado por decenas de situaciones que se suceden periódicamente lo que favorece a la forma de contarlo, se produce nuevo material constantemente. Otras veces esa materia prima tiene una naturaleza que se resume en pocas palabras. La narrativa siempre nos ha ayudado ante los problemas de las naturalezas muertas, o el efecto bodegón, el problema de contar lo estático. La publicidad recurre a ello continuamente. En tal caso se utilizan los públicos (beneficiarios o agentes actores del proyecto), los beneficios que producen, los efectos en el proceso o las características o fases de su desarrollo son los protagonistas de las historias que contemos.
En cualquier caso el problema de la mayoría de las asociaciones y ONG de este país es justo el contrario, nos preocupamos mucho de lo qué somos (lo que hacemos) pero poco en a forma de transmitirlo. Es imprescindible encontrar la forma de contar lo que hacemos. Es en la transmisión del mensaje donde se produce el movimiento necesario de mi historia para que avance y mi audiencia cambie.
En la siguiente entrega, “El sentido (narrativo) de tu vida”.
