Aún con los diversos esfuerzos de la población y las mejoras a partir de sus niveles de organización, se continúa atravesando por serias dificultades, en especial las que corresponden a la obtención del agua, ya que ni el Estado ni las municipalidades proporcionan el vital líquido entubado a la mayoría de las comunidades; lo concentran en las cabeceras departamentales y muy pocos municipios, dejando en el olvido a las aldeas, caseríos, y aquellas poblaciones con mayores vulnerabilidades. El volumen total del agua no es el mayor problema para Guatemala, sino su distribución temporal, el acceso al recurso y la calidad de la misma. La contaminación del agua es otro de los grandes problemas que enfrentan los centros poblados. Las 332 municipalidades se abastecen en un 70 % de aguas superficiales y sólo un 4 % de las municipalidades aplican algún tratamiento a las aguas residuales mientras que el resto es vertido hacia los cauces naturales de los ríos. Esto provoca serios problemas de contaminación que afectan a las comunidades cercanas o ubicadas cuenca abajo.