De esta manera, las mujeres se plantean gracias a las cisternas la implementación de los huertos familiares ubicados en los terrenos que ocupa nsu propia vivienda y de esa manera diversificar el cultivo de verduras, tubérculos y frutales que complementen y enriquezcan la dieta de su propio núcleo familiar; y el excedente venderlo en comunidades vecinas, lo que les permitirá obtener ingresos mínimos.

Por otro lado, otro grupo de mujeres organizadas en sus comités productivos podrán iniciar el cultivo de huertos de plantas medicinales para la conservación, procesamiento y envasado de productos medicinales con el objetivo de contribuir a mejorar la salud de sus miembros y compensar los altos costes de los medicamentos y la deficiente o mejor dicho casi nula atención en salud que el Estado proporciona en estas comunidades.

En sus reuniones de mujeres, plantean la posibilidad de construir estas cisternas ya que vienen a ser el complemento que mejore la producción interna de alimentos que se proponen, contribuyen a mejorar la dieta alimenticia de sus núcleos familiares que redunda en una mejor salud y ,por ende, en una mejor calidad de vida.

En este sentido, la posibilidad de ocupar su tiempo y trabajo en realizar tareas que les hagan más autosuficientes y en definitiva, les haga protagonistas de su evolución y mejora, en vez de ocuparlo en ir a recoger agua, es un buen paso adelante.