Yo siempre he pensado que el declive más evidente en un enfermo de Alzheimer aparece a raíz de un acontecimiento traumático en su vida, esto es una opinión y no responde a ningún estudio. Hoy os quiero hablar de Jose y de cómo ha sufrido una vida, que no vivido y de los duros  acontecimientos que le hacen empezar a olvidar, porque sinceramente por duro que resulte decirlo yo creo que Jose ha tirado la toalla y ha preferido olvidar todo lo vivido, eso sí de la mano del Sr. Alzheimer.

Hoy, quiero compartir con vosotros la historia de Jose contada por Jorge su hijo, el único de sus 5 hijos en condiciones de poder atenderle y preocuparse por cubrir sus necesidades.  Me cuenta que eran 5 hermanos, uno de ellos les dejó hace 20 años, me habla de sus otros 3 hermanos:  José, Mari y Nati , José y Mari sufrían de esquizofrenia y su hermana Nati es sordo-muda. Con un dolor que le ahoga, me cuenta lo mucho que lucharon por ayudar a José a vivir con su enfermedad, él se quería suicidar y sufría de brotes de agresividad, buscaron un centro especializado en el que le atendieran  y le ayudaran a sobrellevar su enfermedad. Un domingo se despidieron de él como otros muchos y al cabo de unas horas recibieron una llamada comunicando su fallecimiento. José moría por un tonto atragantamiento, precisamente ahora que habían conseguido que estuviera más estable. ¡Qué injusta es la vida!

Jose y sus hijas ni siquiera  pudieron estar en el último adiós de su hermano, no tuvieron fuerzas para afrontar la situación  y a partir de ese día Jose empezó a desandar el camino andado de forma más evidente, hoy después de 8 meses, su desconexión con el mundo es casi total, necesita ayuda para las actividades más básicas de la vida diaria y pasa el día sumido en un profundo lamento que le aleja cada día un poco mas de nosotros.  Jorge se desvive por encontrar soluciones que mejoren la calidad de vida de sus padres y hermanas, ellas no tienen estudios, no salen solas a la calle, no tienen amigos, para todo necesitan ayuda y supervisión. Natividad, la madre de Jorge,  tiene 80 años y se encarga a diario de cuidar de su marido y sus 2 hijas mientras él sigue luchando por hallar luz al final del túnel. Las ayudas de la Ley de Dependencia por increíble que parezca no llegan, pero a pesar de todo Jorge me comenta que en  SU MEJOR TERAPIA ES AFRONTAR LOS PROBLEMAS Y PLANTARLES CARA.

IMPRESIONANTE MUESTRA

DE FUERZA Y SUPERACION

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