[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=QjKGsSdjfTQ[/youtube]
Esta canción es para ti, Marisa
“gritos de esperanza – Alex Ubago”
Hoy me quiero detener en esta otra historia la de Cristina y Marisa, son historias con nombre propio que sobrecogen por las situaciones tan duras que nos obligan a vivir día a día. El Alzheimer hace estragos en las personas que la padecen, pero quiero recalcar que a menor edad de inicio, el deterioro es mas acelerado que cuando aparece a edades mas avanzadas.
A Marisa la conocimos hace cinco años, venía a ratitos de la mano de una amiga de su hija, Rebeca, que con toda la dulzura del mundo acompañaba a Marisa mientras su hija estaba trabajando, no quería que su madre estuviera sola, tenía miedo. Al principio Marisa no quería venir al centro porque , con 57 años creía no encajar en un sitio así, lleno de personas mayores con extraños comportamientos.
Hoy Marisa acude a diario al centro, su desconexión con el mundo que la rodea es total, solo en algunas ocasiones parece tener un tímido contacto con la realidad, no reconoce a su hija ni a su nieto. Necesita supervisión 24 h al día, no colabora con Cristina en las tareas mas básicas relativas a su cuidado. Cristina ha sido mamá recientemente y cuida con amor y dedicación a su hijo y también a su madre a la que adora.
A pesar de vivir esta dura situación, no pierde su intensa sonrisa que nos regala generosamente afrontando la enfermedad de su madre con un optimismo envidiable. A sus 32 años es un ejemplo de superación.
Esta es su historia contada en primera persona: http://www.20minutos.es/noticia/521155/2/
GRACIAS CRISTINA POR TU SONRISA
.


Yo creo que no podría soportarlo, saber que estás cuidando a alguien a quien quieres y que ni siquiera te reconoce, ¡qué fortaleza! Animo Cristina, me has impresionado.
Me parece increible la positividad de Cristina. Cuidar a tu madre, la cual no te reconoce y no poder disfrutar de tu hijo con ella. Tengo la misma edad de Cristina y me imagino la cantidad de cosas a las que tendra que renunciar. Esto si que es querer a una madre. Eres digna de encomio.
Raúl, llevas razón, es impresionante ver con la dedicación que los familiares cuidan a su enfermo sabiendo que lo mas probable es que te confundan con otra persona y que sus reacciones a tus cuidados sean agresivas en muchos casos. Esta enfermedad es cruel con quien la padece en primera persona, pero no olvidemos a los cuidadores, que dedican 24h al día, 365 días al año y la mayoría de las veces se conforman con verles sonreír.
Nadie puede imaginar como te cambia la vida JL, cosas tan habituales como ir de compras, a la pelu, al cine o simplemente estar sentado en casa viendo una peli, se convierten en misión imposible si no cuentas con alguien que pueda supervisar al enfermo mientras tu las haces. No olvidemos que en fases avanzadas el comportamiento que podemos esperar es el de “un niño travieso” al que no puedes meter en un parque para que se entretenga un ratito mientras tu haces tus tareas.
si que es duro…y mucho pero eso es el amor el sacrificio incondicional por los que quieres ……y aunque no te lo digan sabes que te han querido,te quieren y te querran.
Increible la fuerza y la paciencia que desprendes Cristina, es digno de admiración. Mis más sinceras felicitaciones.
Gracias Cris por darnos tu opinión, es muy interesante poder contar con tus comentarios como respuesta a los lectores del blog.
Si algún día me llegase a pasar eso, no se si tendría fuerzas para asimilarlo, pero viendo historias como esas me hace cada dia intentar ser fuerte
Es impresionante ver la evolución de los familiares, cuando llegan por primera vez al centro están desorientados y desconocen el alcance real de la enfermedad, poco a poco van aterrizando en la realidad que les espera y si, casi siempre al principio creen que no van a tener fueras para asimilarlo, pero la fortaleza del ser humano es increíble.
Una de nuestras principales labores es ayudarles a afrontar estas nuevas situaciones proporcionándoles espacios para compartir experiencias, asesorándoles, formándoles, escuchándoles, en definitiva acompañándoles en el duro camino de la aceptación de la enfermedad.