Para las personas que padecen Alzheimer el perder la capacidad para comunicarse puede ser uno de los problemas más difíciles y frustrantes que encuentren. Y no sólo para ellos mismos, sino para toda la gente que les rodea y que les cuida.

Síndrome de la punta de la lengua Dificultad para encontrar las palabras adecuadas para expresarse.
Afasia de expresión Graves dificultades para encontrar palabras adecuadas y para pronunciarlas. Sin dificultades para comprendernos.
Afasia de comprensión Dificultades para comprender lo que decimos pero no para expresarse.
Afasia mixta Dificultades para expresarse y para comprender lo que decimos.

Cuando las habilidades lingüísticas se deterioran, el lenguaje corporal se transforma en una herramienta fundamental para transmitir un mensaje. Una palabra, un gesto o una mirada pueden ayudar a que la relación con el enfermo sea más fácil. Podemos expresar los sentimientos, sin necesidad de palabras ya que la palabra no es el único medio de comunicación. Así pues, la comunicación no verbal tiene mucha importancia, porque permite comunicarse con un enfermo de Alzheimer.

  • Es importante moverse muy despacio y tocarlo muy suavemente para no asustarle.
  • Ponerse de pie o agáchese cara a cara para mirarlo a los ojos.
  • Una sonrisa puede tranquilizarlo.
  • Un abrazo o un beso puede expresar cariño.
  • Una mirada a los ojos y las expresiones faciales pueden demostrarle que usted le está prestando atención.

Ponernos en la piel del enfermo nos permitirá comprender mejor algunas de sus reacciones y aprender a controlar nuestras palabras y gestos.

Una buena comunicación con nuestro enfermo puede retrasar el deterioro del afectado, experimentando una ralentización en el proceso de la enfermedad. Por tanto, la expresión no verbal es una herramienta imprescindible para comunicarnos con nuestro enfermo.

Recordemos, aquellos que podemos, que la memoria de los enfermos de Alzheimer no está muerta por completo aún cuando parece que han perdido el contacto con la realidad, pues no está muerto aquel que aún es capaz de llorar, reír, gritar, amar, besar…

No olvidemos que hay una memoria que nunca olvida, la memoria que reside en los besos, esa nunca muere.