La Musicoterapia es una de las llamadas terapias no farmacológicas más importantes de los últimos tiempos –en realidad, se podría afirmar que el uso terapéutico de la música y su aplicación en distintas enfermedades ha existido siempre en pueblos y culturas milenarias-, utilizándose en personas con problemas y enfermedades tanto de índole psíquico, como físico y/o sensorial, habiéndose convertido en destacada herramienta terapéutica para los trabajos de intervención e investigación en el campo de la salud.
La utilización de la música implica una actividad cerebral global e integral que pone en funcionamiento ambos hemisferios. Hoy la neurociencia nos está aportando importante información acerca del funcionamiento del cerebro, y de cómo éste se estimula ante determinados tipos de música. Ya antes de nacer, el feto busca espacios para crecer y desarrollarse en el vientre materno, y responde a los ruidos del exterior, los cuales le invitan a moverse y comunicarse con la madre de forma directa.
La Musicoterapia favorece funciones físicas tan importantes como la respiración, ritmo cardiaco, presión arterial, y funciones cerebrales, endocrinas y metabólicas; aspectos cognitivos que permiten desarrollar la capacidad de atención, la concentración y la reflexión, estimula la imaginación, desarrolla la memoria, ayuda a mantener la atención y, por tanto, facilita el aprendizaje; aspectos emocionales, ya que despierta, evoca, y provoca emociones y sentimientos que permiten la proyección personal y colectiva; aspectos sociales, favoreciendo la comunicación y la expresión, las cuales facilitan las relaciones interpersonales; aspectos espirituales como la reflexión y la meditación, permitiendo crear espacios para la espiritualidad y el bienestar, y ayudando expresar emociones y sentimientos profundos de nuestra personalidad.
A la hora de trabajar, una voz cálida y afinada puede ayudar al musicoterapeuta a romper las primeras barreras de expresión y comunicación con sus pacientes. Si además empleamos instrumentos musicales tales como el piano, guitarra, flauta, etc., lograremos mayor efectividad en el resultado. No obstante, será el profesional quien habrá de elegir las técnicas y herramientas a utilizar con cada paciente y en cada momento.
Pilar Lago (Licenciada en Piano, Canto y Pedagogía Musical, Diplomada en Pedagogía Terapéutica, Danzaterapia y Musicoterapia, Doctora en Ciencias de la Educación)

