El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta sobre todo a la función motora voluntaria (caminar, escribir, vestirse…)  y automática (parpadear, balancear los brazos al caminar, tragar,…) de nuestro organismo. Los síntomas principales son el temblor, la rigidez muscular, la acinesia (ausencia o pobreza de movimientos espontáneos) y la alteración de la postura. Estos síntomas generan limitaciones funcionales y dificultades en la marcha y en el mantenimiento del equilibrio.

              La importancia de la Fisioterapia en los enfermos de Parkinson consiste en mejorar su autonomía a la hora de realizar las actividades de la vida diaria, mediante el desarrollo de un programa de ejercicios que pueda prevenir o demorar alguno de los aspectos incapacitantes que aparecen a lo largo de la evolución de esta enfermedad, o en proporcionar estrategias para poder solventar las dificultades de movimiento una vez que éstas ya están instauradas.

             Por supuesto, los ejercicios así como su intensidad deben estar adaptados a cada usuario, teniendo en cuenta la fase de evolución de la enfermedad, su condición física y edad. Además, es muy importante realizar descansos después de cada ejercicio para evitar la fatiga muscular.

               Teniendo en cuenta los aspectos que se deterioran por la enfermedad de Parkinson, los objetivos físicos que se persiguen en las sesiones de fisioterapia son:

 

         -  Mejorar la movilidad, coordinación, equilibrio, marcha y reacciones de enderezamiento.

         -  Potenciar la actividad muscular y el buen funcionamiento de todas las articulaciones

             para prevenir, a largo plazo, dolores y deformidades.

         -  Aumentar el volumen respiratorio permitiendo una mejor adaptación al esfuerzo físico.

         -  Reeducar la postura para prevenir o mejorar dolores relacionados con la alteración de la

             misma.

         -  Prevenir trastornos circulatorios ocasionados por falta de movilidad.

 

               Es importante que los ejercicios que se practican en las sesiones de Fisioterapia se refuercen con un programa de ejercicios en el domicilio, que se deben realizar diariamente para conseguir automatizar las correcciones. Además se deben hacer siguiendo  los consejos del fisioterapeuta, ya que se deben adaptar a cada usuario, y ciertos ejercicios necesitan hacerse bajo supervisión de otra persona porque suponen un riesgo de caída para el enfermo de Parkinson.

  

         Sonia Garrido