Una vez que las familias están en la Asociación y ven la ayuda que han recibido, que han aprendido a sobrellevar la enfermedad, su enfermo recibe una estimulación,…ellas nos cuentan cómo se sienten.

 

* “Me arrepiento de no haber venido antes a la Asociación, qué pena, cuánto tiempo he perdido”.

 

· “Ansiedad personificada, de querer hacerlo todo bien, pero no lo hago. Es que a mí, el repetirle tantas veces las cosas, es como si se estuviera burlando de mí, porque a la tercera o cuarta vez, me parece que ya lo entiende. Yo creo que a veces hace las cosas para darme en la cabeza”.

 

* Yo no estoy nunca tranquila. Sólo cuando lo dejo aquí; no es que esté tranquila, me siento liberada, puedo respirar, porque cuando estoy con él en casa parece como si se me cortara la respiración.


· La Asociación me ha ayudado mucho, aunque sólo sean estas horas…si no yo no podría estar con él.

 

* ¡El no va más! No hace falta ni pastillas ni nada; con el Alzheimer ves las nubes, en un plis plas, subes y bajas. Al principio un sin vivir y después, duermes, haces las cosas, pero siempre con esa preocupación;como la espada de Damocles, no puedes planear nada, en cualquier momento cae y…, o coge un catarro. Es como un huevo Kinder:con una sorpresa cada día.

 

· La cosa es que uno no se puede imaginar lo que te puede ocurrir, si te pasa con un niño, entra dentro de una lógica, pero al niño lo escarmientas y ya está, pero a ellos no.

Hay que tener un ritual con ellos. Llega la hora de cenar, ya puedo estar donde sea, que él se acerca, me toca y es su forma de avisarte para que se la des.