Cuando una familia tiene que hacer frente a la enfermedad de Alzheimer, hablamos de que es una enfermedad larga y dura que despierta numerosos sentimientos, sobre todo en el cuidador principal: tristeza, preocupación, soledad, irritabilidad, vergüenza, culpa, impotencia, etc.

La psicóloga es la profesional encargada de reconocer, canalizar y reducir el riesgo de provocar síntomas psicológicos y psicosomáticos.

Esta intervención terapéutica puede llevarse a cabo a través de terapia individual, familiar o grupal.

Esta profesional le enseñará al familiar cómo manejar las situaciones y los problemas que pueden darse, desarrollando habilidades, técnicas y estrategias psicológicas que le permitan afrontar la situación de forma exitosa para superarlo.

Los beneficios que se van a observar en el cuidador con su participación en este proyecto son los siguientes:

-     Aumento del tiempo libre o de descanso del cuidador.

-     Mejora en la organización del entorno familiar.

-     Recuperación de aficiones por parte del cuidador.

-     Sentimiento de comprensión y apoyo.

-     Disminución de la carga familiar.

-     Adquisición de conocimientos para afrontar situaciones difíciles.