En esta sociedad en la que descuidamos fácilmente los valores humanos, quiero contribuir a que los días sean menos difíciles para las personas que sufren.
Desde hace mucho tiempo he estado involucrado en labores humanitarias y hace un año, animado por mi mujer, que desde hace un tiempo es voluntaria de la aecc atendiendo a enfermos de cáncer en un Hospital de Madrid, participé en un curso de formación para el voluntariado y ahora estoy “a pleno rendimiento”.
Estos días difíciles, en los cuidados paliativos, se hacen interminables para el enfermo y la familia y la relación que se establece entre ellos y yo es extraordinaria (los familiares no tienen el padecimiento físico pero también hay que cuidar del cuidador) y aunque parezca un tópico decirlo, se recibe mucho más de lo que se entrega.
Estoy entusiasmado con esta labor, tratando de respetar al máximo (no hago preguntas, las personas se lo merecen por ser personas), dando cariño y lo mejor de mí.
Aspiro a que sea una labor llena de humanidad.
