Los cuidados paliativos han devuelto a la medicina tradicional el aspecto humano de la misma. En tiempos de gran desarrollo tecnológico de la sanidad y complejidad asistencial en los hospitales, el trato humano ha ido perdiendo calidad. A esta situación puede contribuir la especialización de la medicina, descuidando quizá una atención más holística.

Los cuidados paliativos integran todos los aspectos que inciden en el sufrimiento del hombre (orgánicos, psicoemocionales, sociales, espirituales…). Entender esta manera de realizar la medicina es proporcionar al final de la vida una asistencia donde la calidad es fundamental y la repercusión en el manejo y vivencia del enfermo tienen sus resultados.

Debemos entre todos fomentar la mentalidad de los cuidados paliativos en la medicina habitual. Todo proceso asistencial se produce en un marco donde el paciente que sufre una enfermedad tiene dudas, angustia, temores. La comunicación es la base, la empatía nos ayuda mucho a los profesionales y conocer cómo es ese enfermo desde una manera integral nos ayudará a dar una mejor información al enfermo y la familia.

En cuidados paliativos nos preocupamos sobre todo de escuchar, escuchar y escuchar, respetando los silencios y acompañando al enfermo y la familia en base a un proceso ético en la toma de decisiones.
Esta manera de actuar en resumen es la que está dando una calidad diferente en el proceso de asistir a los pacientes en su último tramo de la vida.