En esta sociedad en decadencia en la que los valores humanos están muy perdidos, quiero contribuir a que los días sean menos difíciles para las personas que sufren.
Desde hace mucho tiempo he estado involucrado en labores humanitarias y hace un año, animado por mi mujer, voluntaria de hospital en la aecc, participé en un curso de formación para el voluntariado y ahora estoy “a pleno rendimiento”.
Estos días difíciles, en los cuidados paliativos, se hacen interminables para el enfermo y la familia y la relación que se establece entre ellos y yo es extraordinaria (los familiares no tienen el padecimiento físico pero también hay que cuidar del cuidador) y aunque parezca un tópico decirlo, se recibe mucho más de lo que se entrega.
Estoy entusiasmado con esta labor, tratando de respetar al máximo (no hago preguntas, las personas se lo merecen por ser personas), dando cariño y lo mejor de mí.
Aspiro a que sea una labor llena de humanidad.
