A la Unidad de Cuidados Paliativos
aecc Málaga

Juan Carlos, Susana, demás compañeros y como no Luisa, que fuiste mi ángel de la guarda, nunca olvidaré tus últimas palabras.
Me gustaría dejar constancia, a través de esta carta, de mi agradecimiento y mi reconocimiento. Durante la enfermedad de mi madre, nos hicisteis sentir como parte de una gran familia, por eso siempre estaréis en nuestros corazones.
En nombre de mis hermanos y en el mío propio quiero mostraros una inmensa gratitud, ¡tanta como estrellas hay en el firmamento!, y quizá me quede corta. Gracias por vuestro agrado, vuestra dedicación, vuestra profesionalidad y buen hacer. Sólo personas como vosotros, dotadas de una sensibilidad  especial pueden dedicarse a una profesión, en ocasiones tan dura y comprometida, con tanta dulzura y con una sonrisa en los labios.
Que Dios os bendiga, y haga posible que durante vuestra vida recojáis tanto bien como propiciáis. Y que mantengáis, por muchos años, ese precioso don en vuestras manos y en vuestros corazones.