Afrontar el cáncer puede ser tan duro para la pareja como para el propio paciente. Puedes sentir tanto miedo o preocupación como él o ella, o incluso más que si fueras tú el diagnosticado. Esto es normal. A todos nos asusta que le ocurra algo a quien más queremos. También la pareja necesita un tiempo para asimilar la noticia. Y recuerda que tienes derecho a pedir ayuda (a los amigos, a un psicólogo…) siempre que lo necesites. Al final descubrirás que eres más fuerte de lo que imaginabas.

Lo más importante es saber todo lo que puedes hacer por la persona enferma. Tu apoyo va a ser fundamental. Demostrar que estás ahí mediante pequeños gestos, que van desde una sonrisa o una broma en el momento oportuno, acompañarle al hospital o hacerte cargo de algunas tareas que antes hacía la otra persona, puede ser de gran ayuda. Mejor que adivinar o dar por supuesto lo que necesita, pregúntale. Escúchale, deja que exprese cómo se siente. Recuerda que los pacientes que tienen más apoyo de su entorno se adaptan mejor a la situación y tienen mejor calidad de vida. Muchas parejas cuentan que haber compartido una situación difícil como el cáncer les ha unido más.