Cuando me dijeron que tenía cáncer, me asusté mucho, en realidad no solo yo, sino también mi familia. Sufrí un shock inicial al recibir la noticia, en poco tiempo tenía que hacer frente al diagnóstico, a distintas pruebas médicas, a los tratamientos, a la aparición de posibles efectos secundarios, además de tener que tomar decisiones que iban a provocar cambios en mi vida diaria.

Poco a poco fui asimilando el diagnóstico de cáncer. No sientes lo mismo al principio, cuando la noticia del diagnóstico era más reciente y las emociones estaban a flor de piel, que más adelante, cuando ya había transcurrido un tiempo y disponía de más información. Al principio me sentía triste, enfadada… además, acudían a mi mente muchas preguntas como por ejemplo, ¿se me va a caer el pelo? ¿Qué tratamiento es el más efectivo? ¿Necesitaré ingresar en el hospital? ¿Va a influir la enfermedad en mi relación de pareja o con mis hijos y/o amigos?

Para poder sobrellevar esta etapa me refugié en las personas que tenía cerca que estaban deseando ayudarme y en los profesionales especializados. Conocer y tener información adecuada sobre lo que me estaba ocurriendo, me ayudó a afrontar mejor la situación y el diagnóstico. Gracias a la información que ofrece la Asociación Española Contra el Cáncer en su página Web www.todocancer.org se fueron resolviendo muchos de los miedos y dudas que iban surgiendo.