En las últimas semanas ha renacido el debate sobre la necesidad que tenemos los ciudadanos de disponer de información veraz y contrastada para tomar las mejores decisiones en relación con nuestra salud. Un debate en el que los intereses ciudadanos parecen enfrentarse con los intereses económicos de las empresas del sector sanitario.
El punto de partida de este debate tuvo lugar en las páginas del diario El País. La Defensora del Lector, Milagros Pérez Oliva, durante muchos años responsable de Salud de ese periódico, firmaba el pasado domingo 17 de enero una columna titulada “Avances médicos con intereses ocultos” en la que cuestionaba la independencia informativa de la periodista Mayka Sánchez en la elaboración de un artículo sobre un nuevo medicamento para combatir el dolor. El artículo alimentaba la tradicional mala imagen pública de los laboratorios farmacéuticos, algo que levantó ampollas en el sector y provocó una dura respuesta pública de Juan Blanco Coronado, responsable de Comunicación de Bayer y presidente de la Asociación de Profesionales de la Comunicación de la Industria Farmacéutica (ACOIF).
Esta semana el debate ha vuelto a tomar vuelo, a partir de la investigación abierta por las autoridades europeas para determinar si la Organización Mundial de la Salud (OMS) actuó de forma desmesurada al elevar la alerta por la pandemia de gripe A al verse presionada por los laboratorios que fabrican la vacuna que la combate. Otra vez las empresas farmacéuticas son acusadas de condicionar la información que recibimos los ciudadanos, manipulando las decisiones de la máxima autoridad sanitaria mundial al poner intereses comerciales por delante de la salud pública.
Ante esta realidad, quedan flotando algunas preguntas. ¿Estamos ante una historia de buenos (ciudadanos) y malos (laboratorios), o simplemente debemos aceptar que cada cual tiene sus intereses? Si esto último fuera cierta: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para no quedar expuestos a recibir informaciones interesadas que deformen la realidad?
PD: en medio de este ambiente de dudas y desconfianza, nuestras felicitaciones al periodista Jesús Papaseit, premiado por la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (ASEDEF) por el artículo “La muerte como negocio”, publicado en la revista DT, en el que denuncia las redes que trafican con medicamentos ilegales.

