
Las personas que cuidan de un familiar dependiente, en la gran mayoría de los casos mujeres, aceptan esta tarea con una enorme generosidad y sacrificio. Una mezcla de emociones y sensaciones contradictorias toman cuerpo: la satisfacción por devolver la atención a quienes le dieron la vida y le cuidaron en sus primeros años de vida contrasta muchas veces con sentimientos negativos como la soledad, la impotencia, la tristeza, el agotamiento y, en ocasiones, hasta el rechazo a la persona a la que cuidan.
Con esas evidencias, la Asociación de Educación para la Salud (ADEPS) puso en marcha hace varios años actividades de reducción del estrés dirigidos al colectivo de personas cuidadoras. El objetivo es muy sencillo: que los cuidadores familiares que presentan una carga emocional debido a los cuidados que realizan puedan mejorar su calidad de vida y mantener sus relaciones sociales. Porque ellas también merecen tener quien les cuide.

Hola, yo cuido a mi madre que tiene 78 años. Me siento impotente cuando hace más de un año que he pedido el reconocimiento de dependencia, y aún no sabemos nada.
A veces, veo la necesidad de que me cuiden a mi también. Me gustaría que me informasen de los cursos y cuando se imparten
Muchas gracias
Sandra Gutiérrez
Estimada Sandra. Puedes ver la información sobre los cursos que estamos impartiendo en nuestra web http://www.adeps.org.
Si nos escribes a proyecto.sonrisas@hotmail.com , te atenderemos de manre personalizada.
Un saludo
Siempre el amor y el respeto a los padres seran grandes valores y aunque parezcan en desuso hay millones de personas, especialmente las mujeres en su madurez, que lo ejecutan con generosidad y sufrimiento por el silencio social… hasta cuando resistiran tan calladas?.
El desgaste psicológico y emocional es en muchos casos realmente agotador para todas aquellas mujeres que cuidan de los suyos con cariño y sacrificio, descuidando a veces su vida personal.
La Organización Mundial de la Salud lanzó la idea-fuerza de “Añadir años a la vida y vida a los años” (OMS,1991)hace mas de una década poe ello creo que todas las personas de mas de cincuenta años deberían de ejercitarse en aprender nuevas maneras y actividades de vida con los años venideros para alcanzar un envejecimiento saludable.
Cuidar de quien cuida me parece esencial, más aún cuando el cuidado se prolonga por tiempo indefinido y a personas con enfermedades muy discapacitantes.
Y todo ello se hace desde el cariño, desde la entrega y el altruismo, porque no olvidemos que en la mayoría de los casos el cuidados de familiares recae en personas que dedican su vida en exclusiva a cuidarles, sin haber sido una profesión elegida, algo que simplemente les ha tocado y lo aceptan sin objeccion alguna, sin derecho a vacaciones, con un gran esfuerzo económico y sin ninguna preparación acerca de como movilizarles o realizar ciertos ciudados de manera que los propios cuidadores no se lesionen; en definitiva que ellos solos forman un mono-equipo multidisciplinar durante 24h al día.
En mi opinión esta situación se ve agravada más aún cuando van asociadas patologías psíquicas y/o neurológicas, porque cuando se cuidada a un ser querido en el que vas viendo el deterioro progresivo a nivel mental como ocurre en las demencias llega un momento en el que la persona que tenemos delante deja de ser la esencia de lo que era nuestro padre, madre, abuelos y demás, no nos reconoce ni nosotros reconocemos en él a nuestro ser querido con la sobrecarga mental que eso conlleva.
En muchos casos además los cuidadores/as son a su vez personas mayores que tienen ellos mismos patologías o limitaciones propias de la edad y que por cuidar a otros se descuidan ellos, y en muchos casos sin el reconocimiento que su gran labor merece, porque… ¿nos hemos puesto a pensar lo que realmente supone cuidar a alguien a tiempo completo y con contrato indefinido? Ceder tu tiempo, fuerzas y habilidades al cuidado de otra persona sin ningún pero, es sin duda el mejor motivo para plantearse estrategias y modos de actuar efectivos para que la sociedad CUIDEMOS a quien cuida, facilitarles y instruirles acerca de la prestación de ese cuidado es esencial y prioritario. Ellos sin duda realizan una labor social loable.
Hola! Mar tu comentario esta muy claro y con toda razón hay que aprender a cuidarse, pero yo me pregunto sobre las personas solteras sin pareja(single)como hoy se conocen y tambien las parejas sin hijos o hijas, e incluso con uno solamente que han cuidado a sobrinos o algun animalito doméstico. Solo la sociedad les dará una respuesta…o eso espero.
La calidad de vida ha cambiado a lo largo de los últimos años, pero para poder alcanzar un grado de bienestar como cuidador/a tenemos que tener en cuenta evaluar de vez en cuando nuestra actividad diaria, laboral y recreativa, relación con los amigos, familia, comunidad, toma de desiciones, memoria, nivel de ansiedad, temores y bienestar general;evaluando todos estos aspectos nos autoayudaremos a estar a pleno rendimiento para ciudar a la persona dependiente a nuestro cargo. Ánimo lo dicho cuidarse para cuidar mejor.