foto señora mayor abrazada por una joven
Los españoles y españolas vivimos cada vez más años, con un mejor estado de salud y una mayor calidad. El proceso de envejecimiento de nuestra sociedad ha convertido al colectivo de mayores en una prioridad de las políticas públicas de servicios sociales y atención a la dependencia. Sin embargo, la atención de quienes cuidan de las personas mayores dependientes es una problemática que ha quedado prácticamente olvidada.

Las personas que cuidan de un familiar dependiente, en la gran mayoría de los casos mujeres, aceptan esta tarea con una enorme generosidad y sacrificio. Una mezcla de emociones y sensaciones contradictorias toman cuerpo: la satisfacción por devolver la atención a quienes le dieron la vida y le cuidaron en sus primeros años de vida contrasta muchas veces con sentimientos negativos como la soledad, la impotencia, la tristeza, el agotamiento y, en ocasiones, hasta el rechazo a la persona a la que cuidan.

Con esas evidencias, la Asociación de Educación para la Salud (ADEPS) puso en marcha hace varios años actividades de reducción del estrés dirigidos al colectivo de personas cuidadoras. El objetivo es muy sencillo: que los cuidadores familiares que presentan una carga emocional debido a los cuidados que realizan puedan mejorar su calidad de vida y mantener sus relaciones sociales. Porque ellas también merecen tener quien les cuide.